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Comercio

Viernes 28 de Noviembre de 2003

por Goh Chien Yen

Ponencia de Goh Chien Yen, de la Red del Tercer Mundo, presentando la Declaración de la Sociedad Civil a la Reunión del Comité Preparatorio de UNCTAD XI, celebrada del 17 al 20 de noviembre de 2003, en Ginebra.

Agradezco la oportunidad brindada para que la sociedad civil pueda presentar sus puntos de vista acerca de UNCTAD XI. En el último mes nos hemos reunido en varias ocasiones para preparar una declaración de la sociedad civil, la cual tengo el placer de presentarles. Esta declaración lleva la firma de la Red del Tercer Mundo, CONGO, CONGAS, CIEL, Oxfam International, IATP, ICDA, CIOSL, Red Internacional de Género y Comercio, Internacional de Servicios Públicos, Consejo Mundial de Iglesias, WWF International, Women and Development Denmark y Coordination Sud. En el proceso de preparación también hemos tenido la oportunidad de reflexionar sobre el propósito y los objetivos de esta conferencia y de nuestro papel en ella.

En nuestra opinión, UNCTAD XI podría ser un foro importante para enfrentar los obstáculos al desarrollo más acuciantes que padecen los países en desarrollo. De hecho, UNCTAD ha tomado la posta en este sentido, encarando estos temas mediante sus propias actividades y análisis.

Por ejemplo, apenas la semana pasada celebró la 4ª. Conferencia Interregional de Manejo de la Deuda, donde se exploraron y examinaron soluciones al problema insoluble de la deuda de los países en desarrollo.

A través de los análisis contenidos en sus informes anuales sobre Comercio y Desarrollo, UNCTAD ha señalado las fallas y debilidades fundamentales de la arquitectura financiera internacional, y ha destacado los desequilibrios y deficiencias del sistema multilateral de comercio. Significativamente, el problema de los informes anuales este año ofrece una crítica y una descripción equilibradas acerca del fracaso de las políticas neoliberales a la hora de generar crecimiento económico y desarrollo. Otro ejemplo es el informe sobre Desarrollo Económico en África, que es una de las pocas publicaciones, si no la única, que evaluó críticamente los límites y supuestos beneficios de la iniciativa de Estrategia de Reducción de la Pobreza del Banco Mundial y el FMI.

La importancia ulterior de estos análisis y actividades es que posibilitan a los países en desarrollo reflexionar sobre la interfaz entre sus propias políticas nacionales de desarrollo y el ambiente económico mundial.

Esto tiene valor para todos los involucrados en los países en desarrollo que luchan por definir una estrategia de desarrollo adecuada y su relación con el sistema mundial.

Esperamos que UNCTAD y la próxima Conferencia afirmen y expandan esta función vital.

Esta actitud de hallar una estrategia de desarrollo adecuada para cada país en desarrollo en relación con la economía mundial contrasta seriamente con el enfoque uniforme propuesto por el fundamentalismo y la liberalización del mercado. Lamentablemente, esta ideología neoliberal ha dictado el diseño de las estrategias de desarrollo, ignorando las contradicciones y desigualdades del sistema económico mundial que los países en desarrollo padecen cotidianamente.

Se considera que este enfoque neoliberal anunciaría un período de crecimiento económico sostenido. Las estrategias con este propósito exigieron a muchos países en desarrollo que rompieran con políticas pasadas y buscaran una integración más cercana y rápida a la economía mundial. Sin embargo, las últimas dos décadas se caracterizaron por un crecimiento lento y errático, una inestabilidad mayor, y brechas de ingreso en crecimiento entre la mayoría de los países en desarrollo y el mundo industrial, así como la erosión sin precedentes de la base de recursos naturales. En términos reales, millones de personas, especialmente en los países más pobres, siguen viviendo en la pobreza absoluta y con inseguridad de recursos. Para ellos, incluso el objetivo pragmático de alcanzar las Metas de Desarrollo del Milenio para el 2015 sigue siendo una promesa distante y vacía.

No obstante, la OMC, el Banco Mundial y el FMI continúan dogmáticamente ejerciendo presión sobre los países en desarrollo para adoptar políticas que promueven un mayor fundamentalismo del mercado, un papel mínimo para el Estado y una liberalización mayor. Quizá como lo explicara este año el Informe de Comercio y Desarrollo de UNCTAD, el “fanatismo exige redoblar esfuerzos ante el fracaso”.

La ONU y sus agencias, tales como UNCTAD, por otra parte, funcionan bajo una creencia distinta, una que considera la intervención pública y un Estado activo como elementos necesarios para satisfacer las necesidades básicas y cumplir los derechos humanos.

Más importante es que UNCTAD y la ONU han ofrecido no sólo opciones políticas para los gobiernos sino que proporcionaron una visión de equidad al sistema económico internacional y la relación entre los países desarrollados y en desarrollo basada en la premisa de la asociación Norte-Sur y el derecho al desarrollo, en lugar de los principios de liberalización y laissez-faire.

Este debería ser uno de los principios puntales de UNCTAD XI.

El peligroso desinterés por las contradicciones y desigualdades del sistema económico mundial es un problema vital que UNCTAD XI debe enfrentar sin evasivas a medida que reflexiona sobre estrategias de desarrollo apropiadas en un mundo en vías de globalización.

Sabemos que en el mundo cada vez más interdependiente de hoy, los países en desarrollo son cada vez más vulnerables a las perturbaciones procedentes de los países industriales avanzados.

El comercio internacional ha sido un canal importante para transmitir la crisis de los países industriales a los países en desarrollo. Además, en muchas regiones, un crecimiento menor en el volumen de las exportaciones ha sido agravado por precios inferiores, sobre todo de las materias primas. Asimismo, los países desarrollados siguen distorsionando el comercio internacional al practicar el dumping de productos agrícolas artificialmente baratos mantenidos, entre otras cosas, mediante elevados subsidios nacionales y de exportación. Más importante es que el discurso del libre comercio no refleja la realidad de los crecientes déficits comerciales, el cierre de empresas y establecimientos agrícolas con la consiguiente pérdida de empleos y medios de vida, la degradación del ambiente y la marginación ulterior de mujeres y grupos vulnerables en muchos países en desarrollo que han adoptado políticas de liberalización comercial.

Estos problemas fundamentales deben ser tomados en cuenta y encarados efectivamente por UNCTAD XI, si es que el comercio ha de convertirse en una herramienta primordial para el desarrollo sostenible. La labor de UNCTAD en el ámbito del comercio también ha proporcionado un contrapunto importante a la opinión generalizada y acrítica de que una mayor liberalización generaría el crecimiento económico. En relación con algunos de estos problemas, UNCTAD también proporcionó apoyo, investigación y análisis a los países en desarrollo en sus negociaciones comerciales. UNCTAD XI debe afirmar y expandir esta función clave.

Las finanzas han sido otro canal de transmisión de vulnerabilidad. La idea de que políticas liberales financieras y monetarias en los países industriales y en desarrollo desencadenarían movimientos de capital hacia los segundos no se ha concretado. En cambio, los países en desarrollo siguen padeciendo inestabilidad y crisis financieras que han devastado sus economías, los han sumergido en la deuda y llevado a millones de personas a vivir por debajo de la línea de pobreza.

Exhortamos a todas las delegaciones que se aseguren de que la declaración en elaboración de UNCTAD XI y la declaración final reflejen plenamente los compromisos de los gobiernos para resolver los problemas mundiales mencionados y que a UNCTAD se le brinde la continuación y la expansión de su importante función en la búsqueda de soluciones para estos problemas económicos mundiales.

De hecho, la sociedad civil valorará el éxito de UNCTAD XI en función si a UNCTAD se le permite ampliar su papel, no sólo en la ayuda a los países en desarrollo a lidiar con sus problemas nacionales de desarrollo, pero aun más si UNCTAD ha de contar con mayores capacidades para ayudar a cambiar las actuales e injustas reglas y prácticas del comercio, las finanzas y la inversión mundiales. Por tanto, es fundamental que UNCTAD no se desvíe hacia un camino que acepte en forma acrítica la globalización. En este tipo de escenario, UNCTAD terminaría por enfilar como ovejas a los países en desarrollo hacia la globalización, sin tomar en cuenta sus ramificaciones negativas.

La modificación de las condiciones injustas de las relaciones internacionales para que los países en desarrollo obtengan una participación mejor de los beneficios económicos internacionales fue, en definitiva, la razón de la formación de UNCTAD en primera instancia, hace tantos años.

Hoy debemos admitir que el papel de UNCTAD se ha visto menoscabado por la aparición de organismos como el FMI, el Banco Mundial y la OMC, pero como deja en claro nuestra declaración, la credibilidad de estas instituciones ha menguado en todo el mundo. Esta menor credibilidad se debe principalmente a sus malos antecedentes en materia de desarrollo, productos de sus consejos políticos y condiciones de créditos y de las reglas desiguales del sistema de comercio. En muchas partes del mundo los malos consejos y reglas de estas instituciones provocaron crisis financieras, económicas, sociales y hasta políticas en los países que debieron adoptarlas.

Es hora de que UNCTAD recupere su función importante y adecuada en el ámbito internacional. Es hora de que UNCTAD dé un paso adelante y ocupe el vacío que dejó el fracaso de las políticas ortodoxas. Exhortamos a todas las delegaciones y a la secretaría y la dirección de UNCTAD a aprovechar el proceso de UNCTAD XI para revitalizar UNCTAD, tanto como una secretaría importante que trabaje para el desarrollo como en un foro intergubernamental destacado en la interacción del comercio, las finanzas y el desarrollo, en todas sus facetas.

Sería un clarísimo error el que, paradójicamente, UNCTAD XI condujera a una marginación ulterior de UNCTAD.

En este sentido, en representación de la Red del Tercer Mundo, agregaría algunos comentarios al texto a la preconferencia de UNCTAD XI.

Aunque hallamos varias posturas interesantes reflejadas en el documento preparatorio sobre UNCTAD XI del Secretario General, concluimos que le falta ímpetu para defender el papel de UNCTAD en este escenario internacional modificado.

Existe un desajuste entre la gravedad reconocida de los problemas, que la Conferencia habrá de tratar, con el nivel de ambición del texto de la preconferencia.

Desearíamos especialmente hacer hincapié en la Sección Uno del texto de la preconferencia sobre estrategias de desarrollo. Aunque identifica y menciona la mayoría de los problemas que padecen los países en desarrollo, la crítica, análisis y recomendaciones son demasiado modestos, cualificados y equívocos.

En relación con el primer subtema “Estrategias de desarrollo en un mundo en globalización”, concluimos que no existe un tratamiento adecuado de problemas económicos internacionales como la crisis de la deuda externa, la crisis financiera y la necesidad de una arquitectura financiera nueva, las inconsistencias y consecuencias adversas de condicionalidades inadecuadas de los préstamos (incluyendo las PRSP), el tema de la insuficiencia de la AOD, y la transferencia negativa de recursos del Sur al Norte que ahora asciende a 200.000 millones de dólares por año, como lo subrayara el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, durante el seguimiento a la Financiación para el Desarrollo. El documento no parece otorgarle un papel suficiente a UNCTAD para que trate de manera positiva todos estos problemas fundamentales.

Esto hace que la preconferencia quede desfasada en comparación con las dos secciones a continuación, sobre “Construcción de capacidad productiva y competitividad internacional"”y "Avances para el desarrollo obtenidos del sistema de comercio internacional y las negociaciones comerciales”, donde el papel y la contribución de UNCTAD en estos ámbitos y la orientación en que la labor de UNCTAD habrá de continuar se declaran de manera más exhaustiva y expresa. A ellos se les dedica tres páginas, mientras el tema, igualmente crítico, si no más, de crear un ambiente económico internacional que habilite el desarrollo se trata sumariamente en apenas una página.

Sobre el tema recurrente de la coherencia entre la economía internacional y las estrategias nacionales, el texto de la preconferencia guarda un silencio notable sobre lo que requiere una atención evidente, o sea una descripción sincera e integral de todos los obstáculos y limitaciones externos a la formulación de política nacional, tales como las condicionalidades impropias de la política de ajuste estructural, las prácticas depredatorias de las empresas trasnacionales y el capital extranjero, la imposición de reglas desiguales y a menudo dañinas de reglas comerciales a través de la OMC y acuerdos regionales y bilaterales. Un análisis de éstas permitirá una mayor comprensión de los cambios fundamentales necesarios para el sistema económico internacional y sus instituciones para poder apoyar al desarrollo.

Es vital que esta Conferencia y UNCTAD se pronuncien clara y enfáticamente sobre los problemas internacionales que socavan el desarrollo, por una parte, y los principios, energía política y propuestas que necesitamos para rectificarlos decisivamente.

Quizá el Secretario General y la secretaría de UNCTAD pequen de modestia acerca del papel de UNCTAD en este sentido. Exhortamos a las delegaciones que den los pasos para rectificar esta deficiencia y que aprueben un vocabulario y un texto que traten adecuadamente estos problemas, así como el papel futuro de UNCTAD en estos temas.

Finalmente, en una nota más práctica, UNCTAD debe mejorar sus esfuerzos para promover UNCTAD XI y llegarle a más organizaciones de la sociedad civil, especialmente a aquellas de países en desarrollo. Aún no se han encarado efectivamente varios escollos prácticos, tales como la acreditación, la financiación para la participación de la sociedad civil y la falta de información y aviso por adelantado del proceso de UNCTAD XI.

Las modalidades de la participación de la sociedad civil deberían ser abiertas para permitir que se tomen en consideración como objetivos de esta Conferencia las opiniones, valores, inquietudes, análisis y propuestas de la sociedad civil. En este sentido, nuestro papel como socios potenciales no puede ser predeterminado como un mero “respaldo de los objetivos y políticas definidas a nivel intergubernamental”, como se menciona en el documento preparatorio de UNCTAD XI.

Estas cuestiones logísticas y las modalidades de la participación de la sociedad civil deben tratarse de inmediato. Adjunta a esta declaración se encuentra una lista de inquietudes y recomendaciones prácticas.




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