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Comercio

Lunes 27 de Marzo de 2006

Desafíos en el camino al Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Malasia

por Martin Khor

Las negociaciones de un tratado bilateral de libre comercio entre Estados Unidos y Malasia comenzarán pronto. La experiencia de otros países demuestra que el camino hacia ese tipo de acuerdos está empedrado de dificultades, relacionadas con el comercio, los servicios, la propiedad intelectual, las inversiones y la contratación pública. ¿Será posible evitar los peligros y lograr beneficios?

Malasia y Estados Unidos anunciaron este mes en Washington su intención de comenzar a negociar un tratado bilateral de libre comercio. Asistieron al evento altos funcionarios estadounidenses, entre ellos el representante comercial Rob Portman y varios legisladores. La delegación de Malasia estuvo encabezada por el ministro de Industria y Comercio, Radifah Aziz.

Ahora que se anunció el plan, habrá duras negociaciones en los próximos meses con el objetivo de completar el acuerdo antes de fin de año, a fin de aprovechar la autoridad del presidente estadounidense para negociar tratados bilaterales por la “vía rápida”, autoridad que vence a mediados de 2007.

La experiencia de algunos países sugiere que el camino hacia un tratado bilateral con Estados Unidos puede ser escabroso y que se deberán superar muchas dificultades.

La última ronda de negociaciones del acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y Tailandia, celebrada en la ciudad de Chiengmai el pasado enero, terminó con la irrupción en el sitio de las conversaciones de miles de personas que protestaban contra la exigencia estadounidense de patentes que restringirían el derecho de Tailandia a brindar medicamentos baratos a la población. Los agricultores también manifestaron su preocupación por la competencia de importaciones baratas y las restricciones a su derecho de guardar y reutilizar las semillas.

Algunos de los principales negociadores renunciaron, y las conversaciones fueron suspendidas hasta después de las elecciones generales de Tailandia.

Las negociaciones entre Estados Unidos y países sudamericanos para establecer un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) también se estancaron durante varios meses debido a desacuerdos en varios asuntos. De manera similar, las conversaciones entre países de Estados Unidos y África austral se interrumpieron.

En general, todos los acuerdos de libre comercio con Estados Unidos tienen características similares. El comercio sólo es una parte. Otros aspectos incluyen la liberalización de los servicios, la propiedad intelectual, las inversiones, la contratación pública y la competencia, además de trabajo y medio ambiente.

Cabe prever que el tratado de libre comercio abrirá significativamente la economía de Malasia en esas áreas a los bienes, servicios e inversiones estadounidenses. Además, algunas leyes nacionales (por ejemplo sobre propiedad intelectual o competencia) tendrán que cambiar, y esto afectará los productos y las relaciones de Malasia con todos los países, no sólo con Estados Unidos.

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos espera que su país logre los mejores resultados en el aspecto comercial del tratado, porque los aranceles industriales de Malasia (9,1 por ciento en promedio) exceden los de Estados Unidos (3,7 por ciento en promedio). El organismo prevé que las exportaciones de manufacturas a Malasia se duplicarán con creces a 22.000 millones para 2010.

Además, Estados Unidos espera ampliar sus exportaciones agrícolas (frutas, verduras, productos alimenticios y hortícolas procesados) por encima de los actuales 400 millones de dólares al año.

Malasia, por su lado, también espera aumentar sus exportaciones a Estados Unidos. En un tratado bilateral típico, los aranceles de ambas partes se reducirían a cero, con algunas excepciones.

La mayoría de los productos y servicios de Malasia ya entran a Estados Unidos libres de aranceles, según el informe de la Oficina del Representante Comercial. Por lo tanto, dice, “un acuerdo de libre comercio emparejará el campo de juego”. Esto quiere decir que, dado que los aranceles de Malasia son superiores a los de Estados Unidos, la eliminación de los aranceles de ambas partes beneficiará a la superpotencia.

El acuerdo de libre comercio también exigirá a ambas partes que liberalicen sus servicios. Como el mercado estadounidense ya está bastante abierto, el principal obstáculo para las empresas malasias no es el acceso, sino la extensión de la capacidad de ingresar y competir en ese mercado.

Por otro lado, Malasia tiene restricciones a la participación extranjera en muchos sectores de servicios, a fin de dar a las empresas nacionales el necesario espacio para desarrollarse. Estados Unidos intentará derribar esas barreras en tantos sectores como sea posible.

El informe de la Oficina del Representante Comercial menciona servicios financieros, telecomunicaciones, energía, distribución, alta tecnología y servicios de informática, salud y audiovisuales, como áreas en que el acceso al mercado en Malasia está limitado y las empresas estadounidenses son altamente competitivas.

Por supuesto, Estados Unidos pedirá a Malasia que le realice concesiones más amplias sobre esos servicios de las que está dispuesta a hacer en el marco de la OMC.

Un boletín comercial de Estados Unidos predijo que los servicios financieros serán una cuestión difícil de resolver, porque Malasia tiene limitaciones a la propiedad extranjera en instituciones financieras y a la cantidad de sucursales de bancos extranjeros, y muchas instituciones estadounidenses presionarán para obtener una mayor apertura del mercado en las negociaciones.

Las empresas de servicios de Malasia, en toda la gama de sectores, deberán ahora cuidarse de lo que Estados Unidos exija en representación de sus empresas, y cómo esto las afectará.

La propiedad intelectual ha sido uno de los aspectos más polémicos de los tratados de libre comercio. Estados Unidos ha solicitado a sus socios en tratados bilaterales que otorgaran mayor protección de patentes y derechos de autor a empresas e instituciones estadounidenses que la que ofrecían en virtud de sus obligaciones en la OMC.

Esto en general significa períodos más largos de protección de patentes y derechos de autor, restricciones a los fundamentos de las licencias obligatorias, y derechos exclusivos sobre datos (para impedir que un medicamento genérico obtenga la aprobación de seguridad con base en datos de prueba del fármaco original).

El resultado final es que será mucho más difícil (quizá imposible, en términos prácticos) que los pacientes tengan acceso a medicamentos genéricos más baratos. Por ejemplo, las medidas innovadoras adoptadas por el Ministerio de Salud de Malasia para obtener medicamentos genéricos mucho más baratos para el VIH/sida serán mucho más difíciles de adoptar en el futuro.

Un grupo de pacientes de sida de Malasia escribió una carta al primer ministro exhortándole a garantizar que “la salud pública sea siempre una prioridad y que los tratados de libre comercio con Malasia no contengan ningún elemento contrario al acceso a los medicamentos”. “Por favor, no permita que un tratado de libre comercio con Estados Unidos o cualquier país perjudique la salud de los malasios”, pidieron al mandatario.

Otro desafío de las negociaciones será el de los llamados “temas de Singapur” (inversión, contratación pública y políticas de competencia), a cuyo ingreso en la OMC se opusieron exitosamente Malasia y otros países en 2003.

Los tratados de libre comercio con Estados Unidos suelen contener versiones extremas de normas de inversión y contratación. Esto otorga a empresas estadounidenses el derecho a establecerse en el país socio con una reglamentación mínima y a ser tratadas como empresas nacionales (trato nacional).

Las empresas estadounidenses que alegan expropiación de sus bienes pueden demandar al gobierno anfitrión ante un tribunal internacional. Las medidas gubernamentales (incluso sobre finanzas, economía, seguridad y ambiente) que afectan las futuras ganancias esperadas de las empresas han sido consideradas en tratados bilaterales anteriores como “expropiación”, y por lo tanto el gobierno anfitrión es pasible de pago de compensación por las pérdidas.

En cuanto a la contratación pública, un tratado bilateral típico exige al país socio de Estados Unidos que otorgue a las empresas estadounidenses el derecho a presentarse a licitaciones públicas en las mismas condiciones que las empresas nacionales. Esto debilita las preferencias y ventajas de que éstas gozan.

Cabe esperar que Estados Unidos solicite normas similares en el acuerdo con Malasia. Por supuesto, Malasia también puede adquirir ventajas en materia de inversión y licitaciones en Estados Unidos.

Pero el mercado estadounidense ya está relativamente abierto. El principal obstáculo para las empresas de países en desarrollo es su falta de capacidad para competir en los países industrializados, y esta limitación de la oferta continuará aunque un tratado de libre comercio facilite su acceso al mercado.

Quedan entonces por delante muchos desafíos en las negociaciones entre Malasia y Estados Unidos. Acordar la negociación de un tratado es una cosa, y negociar un buen tratado, que evite los peligros y logre beneficios, es otra.

Antes de que empiecen las conversaciones, sería útil que se difundiera mayor información y que hubiera una discusión pública entre todas las partes interesadas. – Third World Network Features




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