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Comercio

Lunes 6 de Marzo de 2006

Países industrializados y en desarrollo discrepan sobre NAMA

por Goh Chien Yen

Los miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) permanecieron profundamente divididos sobre las negociaciones de los aranceles industriales durante las últimas consultas sobre acceso a los mercados para los productos no agrícolas (NAMA, por sus siglas en inglés). Una de las principales áreas de discrepancia pareció ser el trato especial y diferenciado a otorgar a los países en desarrollo, conforme al párrafo 8 del Anexo B del Marco de Julio de 2004.

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Durante las consultas, el grupo de países en desarrollo conocido como NAMA-11 reiteró su posición de que los mecanismos de flexibilidad del párrafo 8 eran “disposiciones válidas por sí mismas”.

En referencia al documento formal que presentaron el año pasado bajo el título de “Mecanismos de flexibilidad para los países en desarrollo” (TN/M/W/65), el NAMA-11 dejó claro que esas disposiciones son parte integrante del mandato sobre el trato especial y diferenciado, y que no son intercambiables con otros asuntos de las negociaciones sobre NAMA.

Algunos miembros del grupo son Argentina, Brasil, Egipto, Filipinas, India, Indonesia, Namibia, Sudáfrica y Venezuela.

Países industrializados como Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda y los miembros de la Unión Europea discreparon de la posición del NAMA-11 y apoyaron la idea de un enfoque integrado hacia los mecanismos de flexibilidad.

La Unión Europea dejó claro que, desde su punto de vista, los mecanismos de flexibilidad no son disposiciones válidas por sí mismas. El bloque pretende que se considere el alcance de dichos mecanismos en relación con la fórmula de reducción arancelaria.

Asimismo, Nueva Zelanda señaló que se deben resolver ciertos asuntos técnicos relacionados con los mecanismos de flexibilidad del párrafo 8 antes de que puedan utilizarse. Primero, están las cifras entre corchetes; segundo, la estructura de la fórmula de reducción arancelaria; tercero, el tratamiento de los aranceles sin consolidar, y cuarto, la determinación del valor total de las importaciones para los fines previstos en el párrafo 8. Esta posición fue respaldada por Suiza, Australia, Hong Kong, Canadá y otros.

La Unión Europea, respaldada por otros miembros industrializados, subrayó que precisa saber de qué manera los miembros en desarrollo utilizarían los mecanismos del párrafo 8, es decir, qué líneas arancelarias específicas serían exoneradas de la fórmula.

Para disuadir a los países en desarrollo de utilizar los mecanismos de flexibilidad, México propuso establecer un sistema de créditos para los miembros que no los utilicen. Esta propuesta recibió el respaldo de Chile, mientras que Suiza indicó su interés en estudiarla.

Varios países en desarrollo como Filipinas, Brasil, China y Pakistán señalaron que los mecanismos de flexibilidad vigentes son el mínimo absoluto. Dichos mecanismos exceptúan a cinco por ciento de las líneas arancelarias de la fórmula, o permiten aplicar a 10 por ciento de las líneas arancelarias una tasa de reducción que represente al menos la mitad de la tasa prevista en la fórmula. “Las cifras entre corchetes deben aumentarse, no reducirse”, opinó Filipinas.

Sin embargo, muchos miembros industrializados observaron que los mecanismos del párrafo 8 “no se deben flexibilizar todavía más”.

Durante las consultas sobre el párrafo 24 de la Declaración Ministerial de Hong Kong, Sudáfrica señaló en representación del NAMA-11 “tres elementos diferentes pero integrados del párrafo”.

En primer lugar, según el NAMA-11, “los Ministros reconocieron en Hong Kong que la promoción del desarrollo de los países del Sur mediante un aumento del acceso a los mercados sería un ímpetu esencial para el crecimiento mundial sostenido, del que todos podríamos beneficiarnos”. Esto consta en la primera frase del párrafo 24, según explicó Sudáfrica: “Reconocemos que es importante adelantar los objetivos de desarrollo de esta Ronda mediante mayor acceso a los mercados para los países en desarrollo,” tanto en la agricultura como en el NAMA.

Por lo tanto, “el objetivo estratégico de estas negociaciones debe ser la reducción de la protección que los países industrializados otorgan a sus sectores ineficientes, y que frustra el potencial de crecimiento de los países en desarrollo. Las modalidades de NAMA deben entonces asegurar que los actuales picos arancelarios, escalonamientos arancelarios y aranceles elevados en los países industrializados sean eliminados”, declaró el NAMA-11.

En segundo lugar, Sudáfrica recordó a los miembros que “los Ministros se han pronunciado muy claramente sobre la relación entre el nivel de ambición en materia de NAMA y de agricultura. Nos han encomendado que garanticemos un nivel de ambición comparativamente alto en cuanto al acceso a los mercados, tanto en la agricultura como en el NAMA”.

Por lo tanto, “para cumplir fielmente con este mandato ministerial, debemos lograr la creación de oportunidades reales para los países en desarrollo. El nivel de ambición debe ser equivalente en el NAMA y en la agricultura”.

“En el párrafo 24, los ministros piden que al comparar el nivel de ambición entre agricultura y NAMA, los países en desarrollo evalúen la mejora del acceso a los mercados lograda en ambos”, señaló Sudáfrica.

En tercer lugar, los países en desarrollo del NAMA-11 observaron que el párrafo 24 establece que “esta ambición ha de alcanzarse de una manera equilibrada y proporcionada, compatible con el principio de trato especial y diferenciado”.

“Por lo tanto”, agregaron, “los Ministros reconfirmaron la necesidad de considerar los diferentes niveles de desarrollo y las diferencias estructurales de las economías de los países industrializados y en desarrollo al determinar el nivel de compromiso de acceso a los mercados de los países en desarrollo, en la agricultura y en el NAMA”.

“Esto significa que, para lograr un equilibrio en las negociaciones sobre NAMA, se deben tomar en cuenta los diferentes niveles de desarrollo y capacidad”, añadió el NAMA-11.

Es por esta razón, señaló, “que la Agenda de Desarrollo de Doha dispuso que se aplicaran los principios de trato especial y diferenciado y reciprocidad no plena en las modalidades sobre NAMA”.

“En Hong Kong, los Ministros solicitaron en la tercera frase del párrafo 24 que el nivel de compromisos asumido por los países en desarrollo fuera equilibrado y proporcionado, coherente con el trato especial y diferenciado”, agregó el grupo.

Por lo tanto, “la intención de los Ministros fue asegurar que los compromisos asumidos por los países en desarrollo en cuanto a acceso a los mercados constituyeran una proporción mensurable de los compromisos de los países industrializados”.

“Debemos entonces lograr que, dentro de las negociaciones sobre NAMA, el porcentaje de reducción en la fórmula para los países en desarrollo sea una proporción de la dispuesta para los países industrializados”, exhortó el NAMA-11.

“El cumplimiento de estos tres mandatos del párrafo 24 daría un significado real al contenido de desarrollo de la Ronda de Doha”, destacó el grupo.

Los países industrializados reaccionaron enérgicamente. Nueva Zelanda dijo que el acceso a los mercados en el NAMA no debe limitarse al acceso a los mercados de los países industrializados, sino a todos los miembros. Agregó que no estaba de acuerdo con que el concepto de “reciprocidad no plena” en los compromisos de reducción arancelaria se tratara únicamente de recortes menores, y consideró necesario estudiar varias medidas para determinar la reciprocidad y la reciprocidad no plena.

Venezuela señaló que, con un coeficiente de 10 en una fórmula suiza, la Unión Europea, Estados Unidos y Japón sólo recortarían en 24 por ciento sus aranceles industriales, mientras que, según las diversas ofertas sobre coeficientes que hay sobre la mesa, los países en desarrollo deberían recortar sus aranceles en un porcentaje mucho mayor. Esto es contrario al principio de reciprocidad no plena reafirmado en el párrafo 14 de la Declaración Ministerial de Hong Kong, dijo Venezuela.

Estados Unidos arguyó que dicho párrafo no debía interpretarse tan literalmente. No es posible hacer una sencilla comparación numérica entre NAMA y agricultura de ese modo, sino que se deben tomar en cuenta otras medidas, observó.

Sin embargo, Venezuela y otros países reiteraron la importancia de las cifras. “Debemos examinar las cifras y no ser abstractos. Esta no es una discusión teórica”, declaró el representante venezolano. (www.sunsonline.org)




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