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Comercio

Martes 10 de Mayo de 2005

El Norte ataca propuesta de Argentina, Brasil e India sobre NAMA

por Goh Chien Yen

Las negociaciones sobre acceso a los mercados para los productos no agrícolas (NAMA) se toparon con un obstáculo cuando una propuesta conjunta de Argentina, Brasil e India, que dio en llamarse “propuesta ABI”, generó fuertes críticas de los países industrializados y algunos países de América Latina.

La propuesta ABI incluye dos componentes principales: (i) una fórmula de “tipo suizo” a aplicar rubro por rubro a los aranceles consolidados, basada en el arancel promedio de cada país, y (ii) un tratamiento de aranceles no consolidados por el que la reducción a partir de valores básicos se realizaría sobre el promedio de aranceles (y no rubro por rubro, mediante una fórmula), otorgando flexibilidad a los países para elegir en qué porcentaje reducir cada rubro (ver SUNS nº 5788, del 26 de abril).

La línea divisoria ya se había trazado en la sesión plenaria del 25 de abril, cuando India y Brasil presentaron su documento, el cual generó diversas reacciones, con duras críticas de parte de Estados Unidos y fuerte respaldo de varios países en desarrollo.

La discusión adquirió posteriormente un tono informal en una sala más pequeña (Sala D), el 27 y 27 de abril pasados. En esa ocasión, la Unión Euroea (UE), algunos países latinoamericanos y Japón se unieron a Estados Unidos para atacar la propuesta.

El principal argumento de los detractores es que la fórmula ABI para la reducción de aranceles consolidados está basada en otra fórmula presentada por Suiza en 2003, al comienzo de las negociaciones, que ya había sido rechazada.

Además, pusieron en duda que la fórmula cumpla los objetivos del mandato. Algunos señalaron que no es ambiciosa y que crearía inequidad y dispersión arancelaria. Otros rechazaron el uso del promedio de aranceles consolidados para la fórmula, arguyendo que esto permitiría “flexibilidad sólo para algunos” (México) y reducciones menores en países proteccionistas, dado que protegería los productos de algunos países con aranceles altos de una liberalización real (Perú), aparte de obligar a algunos países en desarrollo a realizar recortes mayores que otros relativamente más prósperos (Noruega).

Varios países en desarrollo se pronunciaron a favor de la propuesta, declarando que incorpora los dos conceptos de “no reciprocidad plena” en los compromisos de reducción por parte de los países del Sur y de “trato especial y diferenciado” para estos países. Algunos señalaron que el proyecto necesita algunas mejoras.

Al plantear la idea, India destacó que la contribución de los miembros al acceso a los mercados debe ser acorde con su capacidad y nivel de desarrollo económico. “Nuestra propuesta permite un mejor equilibrio y la moderación de las ambiciones, de acuerdo con los resultados en otras áreas de negociaciones y con las sensibilidades particulares de los Miembros. Se trata de un plan de fórmula común que no se basa en el criterio de ‘talle único’. Por el contrario, es lo suficientemente flexible para adaptarse a aspiraciones variables, manteniendo a la vez sensibilidad hacia los reclamos de mayor flexibilidad de países en desarrollo”, señaló.

Mientras, Brasil enfatizó que la propuesta toma en cuenta tanto consideraciones de desarrollo como de liberalización.

Por otra parte, la UE consideró totalmente inaceptable la propuesta ABI para sus 25 países miembros, que representan un volumen comercial de 1,4 billones de dólares.

La UE y otros miembros de países industrializados se opusieron especialmente al uso de cada promedio nacional de aranceles consolidados como parte de la fórmula para calcular los recortes. Esa propuesta había sido planteada en 2003 por Girard, embajador de Suiza, cuando era presidente del grupo de negociaciones sobre NAMA, antes de la Conferencia Ministerial de Cancún. Miembros de países industrializados criticaron este enfoque, arguyendo que no conduciría a recortes sustanciales en los aranceles de países en desarrollo.

Australia opinó que la propuesta ABI es inviable porque la fórmula sugerida “no afecta las tasas aplicadas”. Japón la consideró “insatisfactoria” porque a su criterio no es lo suficientemente ambiciosa para mejorar el acceso real a los mercados y reducir las disparidades arancelarias entre los Miembros, de modo de promover el comercio y la economía mundiales.

Mientras, la UE advirtió de manera tajante que si se utilizan los promedios nacionales de aranceles en la fórmula, no habrá negociaciones. Además, calificó la propuesta de “regresiva”, y advirtió que una fórmula del tipo propuesto por Girard conduciría a la inequidad. Si se utiliza el promedio nacional de aranceles en la fórmula, previno, el recorte arancelario no será suficiente y por tanto no habrá más acceso a los mercados para los países en desarrollo ni para los nuevos miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Asimismo, la UE advirtió que el acceso preferencial a mercados resultará perjudicado si los países industrializados también comienzan a utilizar su promedio nacional de aranceles en la fórmula de reducción.

Estados Unidos también rechazó la fórmula de tipo suizo, arguyendo que todos los países, no sólo los industrializados, deben eliminar los aranceles altos, el escalonamiento y los picos arancelarios. Según Washington, esto no puede lograrse mediante la propuesta ABI.

La UE también se opuso a la idea de que los países en desarrollo deben tener acceso al trato especial y diferenciado, por ejemplo a plazos de aplicación más largos y a la exoneración de reducción arancelaria en algunos rubros. El bloque europeo considera que los países en desarrollo no deben ser elegibles para estos mecanismos de flexibilidad si no realizan un recorte sustancial en todos sus rubros arancelarios, mediante un criterio común de reducción para todos los Miembros.

En contraste, India, Brasil y Argentina propusieron diferentes tipos de reducción arancelaria para países industrializados y en desarrollo, y mayor flexibilidad para estos últimos, según los principios de “no reciprocidad plena” y trato especial y diferenciado, estipulados en el mandato de Doha.

Pero Estados Unidos arguyó que el principio de “no reciprocidad plena” ya se cumplió mediante el Anexo sobre NAMA al acuerdo marco de julio de 1994, que exceptúa a los países menos adelantados de las reducciones arancelarias y permite a un pqueño número de países en desarrollo con un bajo nivel de consolidación arancelaria realizar recortes modestos, además de prever en el párrafo 8 otros mecanismos de flexibilidad, como un período de aplicación más largo para los países en desarrollo. Por lo tanto, señaló, los países en desarrollo no deberían esperar una tasa de reducción arancelaria diferente a la de los países industrializados. “Todos los países deben contribuir”, insistió Estados Unidos.

En la sesión anterior sobre NAMA, en marzo, los países industrializados establecieron que el alcance de “los mecanismos de flexibilidad del párrafo 8” estaría condicionado al alcance la fórmula de reducción arancelaria para los países en desarrollo.

Con respecto a los aranceles no consolidados, la propuesta de ABI también generó rechazo de la UE. Argentina, Brasil e India propusieron que se determine un objetivo de reducción arancelaria para los aranceles no consolidados mediante una fórmula. Ese objetivo no se aplicaría rubro por rubro, lo que otorgaría cierta flexibilidad a los países en desarrollo .

Sin embargo, la UE descartó considerar este método para el recorte de aranceles no consolidados, y sugirió que simplemente esos aranceles deberían multiplicarse por dos para obtener valores básicos, reducirse mediante una fórmula ambiciosa, y luego consolidarse.

Brasil ofreció una respuesta enérgica y detallada a las críticas. Arguyó que su propuesta conjunta es “equilibrada porque, además de ocuparse del escalonamiento y los picos arancelarios y de los aranceles altos, preserva la libertad de los países en desarrollo de utilizar la estructura arancelaria para promover la industrialización y la inversión”.

Agregó que no quisiera seguir el ejemplo de algunos Miembros industrializados que, después de reducir significativamente sus aranceles, recurrieron a prácticas de defensa comercial altamente cuestionables.

Brasil recordó a los Miembros que “el mandato establece que negociemos sobre la base de aranceles consolidados”. “No creemos que estos países deban ser presionados para reducir rápidamente todos sus aranceles industriales a niveles inferiores a los aplicados, porque sus economías podrían sufrir graves trastornos con profundas consecuencias sociales que no pueden afrontar”, advirtió.

En representación también de Argentina e India, Brasil preguntó a las delegaciones que critican la falta de equidad en la propuesta por qué quieren eliminar o minimizar los principios de no reciprocidad plena y trato especial y diferenciado.

Brasil explicó que intentó reflejar en su propuesta “el principal objetivo de esta Ronda (de negociaciones), es decir, el desarrollo”, a diferencia de otras delegaciones que intentan “interpretarlo de acuerdo con sus intereses y estrategias de negociación”. Brasil destacó que la “ambición” debe definirse “dando significado concreto al desarrollo, en términos de mejor acceso a los mercados para los productos exportados por países en desarrollo, sin afectar su capacidad de continuar en el camino de la industrialización, según sus situaciones económicas y sociales particulares”.

Varios países en desarrollo, incluidos Malasia, Jamaica, Ecuador y Trinidad y Tobago, apoyaron la propuesta ABI y su uso del promedio nacional arancelario para determinar la fórmula de reducción. Barbados y Trinidad y Tobago señalaron que, además de coeficientes diferenciados entre países industrializados y desarrollo, también debería haber múltiples coeficientes para los países en desarrollo.

Jamaica y otros países elogiaron la propuesta ABI por tratar por separado los principios de no reciprocidad plena y trato especial y diferenciado, a diferencia de propuestas anteriores.

En su conclusión del debate sobre la propuesta, Stefan Johananesson, embajador de Islandia y presidente del grupo de negociación sobre NAMA, señaló que “en cuanto a la fórmula, todos los miembros se concentran en una fórmula del tipo suizo, pero falta elaborar los detalles”.

Agregó que existen enormes diferencias, por ejemplo, sobre la cuestión de los coeficientes: cuántos deben ser, cómo deben determinarse, y si deben depender de los mecanismos de flexibilidad. También hay diferencias sobre el nivel de ambición y los objetivos de las negociaciones, dijo.

Existen otras divergencias sobre el tratamiento de los aranceles no consolidados, por ejemplo si la consolidación debería considerarse una concesión, y si los nuevos aranceles consolidados deberían reducirse, señaló.

Aparte de la propuesta ABI, la reunión informal sobre NAMA también discutió otras ideas sobre la fórmula, el enfoque sectorial y el debilitamiento de las preferencias. Además, se discutieron barreras no arancelarias en sesiones informales bilaterales.

Noruega explicó los principales objetivos de su fórmula, es decir, una fórmula suiza con doble coeficiente y créditos para aquellos países que opten por no hacer uso de los mecanismos de flexibilidad previstos en el párrafo 8 del acuerdo sobre NAMA.

Se presentaron dos documentos sobre el “componente sectorial”, es decir, la aceleración de la liberalización en sectores seleccionados, incluso la reducción de los aranceles a cero.

Estados Unidos explicó su propuesta conjunta con Canadá sobre un criterio de “masa crítica” en el componente sectorial. La masa crítica se alcanzaría cuando varios países que representen 80 o 90 por ciento del volumen comercial total decidan participar en una iniciativa sectorial, señaló, y recordó que en las últimas semanas hubo reuniones para estudiar diferentes propuestas relacionadas con productos de las industrias química, forestal, pesquera, farmacéutica y electrónica, además de joyas, bienes ambientales, etc.

También hubo un debate sobre preferencias no recíprocas basadas en dos presentaciones del Grupo de África y el Grupo de Países de África, el Caribe y el Pacífico (ACP). Los países de ACP defendieron su posición de que las preferencias comerciales deben continuar para que sus economías pequeñas y vulnerables puedan participar del comercio mundial, mientras que muchos países, en su mayoría latinoamericanos, expresaron su rechazo a las preferencias en la OMC, que consideran injustas, discriminatorias y contrarias al principio de la nación más favorecida.

Sobre la eliminación de aranceles bajos, o sea inferiores a cinco por ciento, también se mantuvieron las antiguas posiciones. La discusión se basó en un documento de Canadá y Noruega que propuso a los Miembros consolidar esos aranceles en cero al final de la ronda. Pero varios países señalaron que esos aranceles bajos son necesarios, incluso para fines de recaudación, mientras que otros consideraron que son eficaces para proteger las industrias y conllevan costos administrativos innecesarios.

En una sesión formal el viernes por la tarde, varios países miembros informaron sobre pequeñas reuniones que mantuvieron sobre barreras no arancelarias y el componente sectorial. Estados Unidos informó sobre dos reuniones acerca de barreras no arancelarias en las industrias automovilística y del calzado; Corea del Sur sobre su reunión referente a la industria electrónica; Canadá sobre productos forestales; la Comisión Europea sobre impuestos a las exportaciones como barreras no arancelarias; Nueva Zelanda sobre productos de madera, y Suiza sobre equipos farmacéuticos y médicos y productos químicos.

En sus declaraciones finales, el presidente del grupo de negociación sobre NAMA destacó que los Miembros aceptaron el uso de una fórmula no lineal, más especialmente de tipo suizo. Agregó que existen diferencias de opinión sobre el tratamiento de rubros arancelarios no consolidados, y que se precisa la guía de los Ministros.

También resaltó que las discusiones de pequeños grupos sobre la fórmula, aranceles no consolidados y barreras no arancelarias resultaron “mejor de lo esperado”, pero alentó a los miembros a esforzarse más sobre los dos primeros asuntos, dado que resta poco tiempo para la “aproximación” de julio. La próxima reunión del grupo de negociación sobre NAMA se realizará del 6 al 8 de junio. (SUNS nº 5793 www.sunsonline.org)




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