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Comercio

Martes 12 de Octubre de 2004

Extensión del acuerdo comprometería negociaciones de Doha .

Si bien el fin inminente del Acuerdo sobre los Textiles y el Vestido (ATV) de la Organización Mundial de Comercio (OMC) aumentará la competencia del comercio internacional en este sector, también es cierto que hay muchas otras variables que tienen consecuencias en el comercio, entre las cuales están las cuestiones de la capacidad de oferta, la competitividad, el acceso al mercado y la cuota de mercado de los países en desarrollo en las exportaciones a los mercados mundiales, advierte un estudio de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

Conforme al Acuerdo de Marrakech, el ATV expira automáticamente el 31 de diciembre de 2004, cuando llegará a su fin el antiguo régimen comercial que durante 40 años se manejó con cuotas discriminatorias contra los países en desarrollo.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) advirtió que deben relativizarse las predicciones basadas en los resultados de modelos GTAP (Proyecto de Análisis del Comercio Mundial), según las cuales algunos de los principales países en desarrollo obtendrían importantes beneficios comerciales y otros sufrirían grandes pérdidas comerciales. Hay otras variables, según la UNCTAD, entre las cuales están las cuestiones de la capacidad de oferta, la competitividad, el acceso al mercado y la cuota de mercado de los países en desarrollo en las exportaciones a los mercados mundiales. Otro elemento son los aranceles en los Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, que son bastante elevados –e incluso más elevados en una forma desagregada en algunos de los productos textiles. Los aranceles post-Ronda Uruguay en este sector son tales que el 52 por ciento de las importaciones de Estados Unidos tienen aranceles de 15,7 a 35 por ciento, 9,1 por ciento en la Unión Europea y 7,6 por ciento en Japón, comparados con los derechos NMF (nación más favorecida) promedio de 3,5, 3,6 y 1,7 por ciento respectivamente.

Y si bien las estimaciones basadas en el modelo GTAP -que mostraban importantes beneficios comerciales para algunos países en desarrollo y pérdidas para otros- son valiosas para evaluar posibles resultados, se trata de estimaciones basadas en beneficios estáticos, que ignoran los beneficios dinámicos así como muchas otras variables que afectan al comercio, dice la UNCTAD.

Los datos y el modelo GTAP en sí mismo han concitado ciertos comentarios críticos, después del estudio de la OMC y de otros que se basaron en ellos. Pero como la UNCTAD, la OMC, el Banco Mundial y otros organismos auspician y financian el GTAP, es comprensible que lo defiendan, así como a las metodologías de bases de datos.

Conforme al Acuerdo de Marrakech, el ATV expira automáticamente el 31 de diciembre de 2004, cuando llegará a su fin el antiguo régimen comercial que durante 40 años se manejó con cuotas discriminatorias contra los países en desarrollo. El Consejo del Comercio de Mercancías de la OMC comenzó el 1 de octubre su última evaluación del ATV y el proceso de integración, así como de los problemas de “ajuste post-ATV”. Las discusiones continuarán el 18 de octubre.

Algunas asociaciones industriales que han cobrado fuerza de presión en Ginebra también parecen estar esperando que algún país en desarrollo miembro de la OMC que se beneficia con el régimen de cuotas y las preferencias pida una extensión del ATV.

En marzo, las asociaciones de industrias textiles de Estados Unidos, México y Turquía se reunieron en Estambul y encabezaron el pedido de una extensión. A eso le siguió una reunión en junio en Bruselas, después de la cual se emitió un comunicado acerca de la aprobación de la declaración de Estambul por parte de asociaciones comerciales e industriales de 20 países.

En agosto, personal de la OMC produjo un documento de discusión sobre los probables efectos de la finalización del ATV. Pero ahora parece que el estudio resulta embarazoso para la OMC, debido a un modelo equivocado y a las conclusiones a las que arriba sobre la situación posterior al ATV, que no tienen en cuenta otros factores que rigen a este comercio, algunos de los cuales son aludidos en el Informe sobre el Comercio Mundial, elaborado en setiembre por la misma división de investigación de la OMC.

En una reunión más reciente, celebrada en Lesotho, donde se discutieron los problemas post-Ajuste, algunos participantes y observadores presentes señalan que se sugirió extender el régimen de cuotas, y que los actuales beneficiados -que saldrían perdiendo con la liberalización del comercio- fueran “compensados” por China, India y algunos otros países asiáticos.

Sin embargo, no todos los grupos del sector privado favorecen la extensión. Dieciocho asociaciones de empresas de venta al público e importadoras, así como grupos de consumidores en los países que establecen restricciones, apoyan el fin del régimen de cuotas y han procurado contrarrestar el grupo de presión proteccionista, acusando a los grupos de presión y a sus industrias por no haber utilizado la transición de 10 años para prepararse para el final del régimen de cuotas.

En la reunión de Lesotho, algunos de los países que se benefician con el régimen del ATV y las preferencias regionales actuales también sugirieron el establecimiento de mecanismos de salvaguardia especial contra India y el acceso libre de derechos por India, así como restricciones contra China a través de los mecanismos de salvaguardia especial que acordó con Estados Unidos.

La Secretaría de la UNCTAD, en un documento preparado para su Junta de Comercio y Desarrollo, señala que varios países menos adelantados (PMA) y pequeñas economías, que habían establecido industrias del vestido desde 1995, se verían afectadas y necesitan ayuda en materia de ajuste. Sin embargo, advierte la UNCTAD, cualquier intento de ampliar el ATV o introducir otros obstáculos no arancelarios proteccionistas implicaría deshacer los Acuerdos de la Ronda Uruguay y su Compromiso Único, probablemente con graves consecuencias para el sistema multilateral de comercio y las negociaciones de Doha. El estudio advierte que podrían tener consecuencias sistémicas para la OMC.

Sobre el impacto de China y su ingreso a la OMC, la UNCTAD señala que dentro de las condiciones que aceptó al ingresar, el sector chino de los textiles y el vestido quedaría sujeto a salvaguardias textiles especiales hasta el 31 de diciembre de 2008, y Estados Unidos ya ha invocado este mecanismo.

Desde 2009 a 2013, los miembros de la OMC también podrían aplicar salvaguardias de manera selectiva únicamente contra China, si bien la aplicación de los principios de la economía de mercado para las medidas antidumping ha sido postergada en 15 años después del ingreso de China a la OMC. China también experimentará otros efectos de restricción en sus exportaciones, debido a la diversificación de las fuentes de abastecimiento de los países importadores, la valorización de su moneda y el aumento de los costos de producción como reflejo de la mejoría del nivel de vida.

El documento de la UNCTAD y sus anexos -basados en datos que también estuvieron disponibles para la OMC, pero que ésta ignoró- revela que en las dos últimas décadas, si bien muchos países en desarrollo han contribuido a la expansión del crecimiento en este sector -algunos de ellos incluso presentando altas tasas de crecimiento en el sector del vestido en la era del ATV-, esto enmascara las oportunidades perdidas. Y contrariamente a la opinión de que el comercio textil está dominado por los países en desarrollo, dice la UNCTAD, Estados Unidos y varios países de la Unión Europea, liderados por Italia, Alemania, Francia y Bélgica, continúan teniendo una destacada preponderancia en el comercio de los textiles y el vestido.

Los estudios de la OMC no tienen en cuenta el comercio al interior de la Unión Europea, de 25.746 millones de dólares en textiles y de 26.308 millones de dólares en prendas de vestir. Este comercio interno es presentado en los anexos del informe de la UNCTAD. Este informe muestra que en 2002, las exportaciones de textiles de Estados Unidos, de 12.427 millones de dólares, ocuparon el segundo lugar, después de China, que alcanzó los 16.889 millones de dólares, mientras que las exportaciones del sector del vestido de Estados Unidos son de 5.994 millones de dólares.

Los 10 años del régimen del ATV, las severas restricciones de China, India y otros exportadores propiciaron la instalación de industrias del vestido en una serie de economías en desarrollo, como en Bangladesh, donde esas exportaciones se convirtieron en una fuente importante de ganancia de divisas.

Si bien varios PMA africanos y algunas economías pequeñas se beneficiaron con los regímenes preferenciales de Estados Unidos y la Unión Europea, no ocurrió lo mismo con varios PMA asiáticos. Y durante el periodo de transición que culmina con la eliminación en 2005, también se firmaron varios acuerdos regionales y bilaterales entre Estados Unidos y la Unión Europea, por un lado, y sus principales socios comerciales por el otro.

Como resultado, si bien en 1995, el 64 por ciento y el 22 por ciento del total de importaciones de prendas de vestir de Estados Unidos provinieron de Asia y América Latina, respectivamente, en 2000 esas cifras se convirtieron en 55 y 30 por ciento, respectivamente. En ese periodo también surgieron una serie de transnacionales intermediarias y se dio una concentración de las empresas de venta al público -que crearon sus propias marcas y tercerizaron a sus abastecedores de prendas de vestir- con efectos importantes en la producción internacional.

Esos minoristas, que dominan el mercado de los países en desarrollo con grandes redes de distribución y un considerable poder de compra, así como los intermediarios transnacionales, con estrechos vínculos comerciales, serán un rasgo destacado del negocio internacional de las prendas de vestir en la era post-ATV. Como consecuencia, determinar el desempeño de los países en este sector después del ATV no puede ser reducido a simples cálculos de beneficiados y perjudicados, sino que implica analizar cómo los países aprovecharán las oportunidades y superarán los desafíos de la expiración del ATV.

En este contexto, hay varios temas centrales importantes –incluidas ganancias, costos y ajuste, competitividad, el papel de los aranceles en el comercio sectorial y probables cambios sobre la fecha en los modelos de comercio e inversión. La integración del comercio dentro de las reglas normales también producirá grandes ganancias en materia de bienestar: 42 por ciento en el marco de los modelos estáticos y 65 por ciento en el marco de los modelos dinámicos.

Las ganancias en materia de bienestar podrían llegar a 18.000 millones de dólares anuales en Estados Unidos y 25.000 millones de ecus en la Unión Europea, ganancias por concepto de ingresos de 24.000 millones anuales en los países en desarrollo, ganancias por concepto de ingresos por exportaciones de 40.000 millones de dólares y beneficios en materia de empleo que se traducen en aproximadamente 27 millones de puestos de trabajo.

Si bien los textiles y las prendas de vestir representan menos de dos por ciento del empleo total de Estados Unidos, protegerlos contra la competencia representa para la economía estadounidense un costo neto de 83 por ciento de todas las restricciones a las importaciones. También se eliminarían los altos costos administrativos de los complejos regímenes aduaneros del ATV.

Si bien el ATV había estipulado una eliminación gradual de 10 años para mitigar el impacto del levantamiento de la cuota, los países que imponen restricciones, al respaldar la liberalización, no hicieron uso de la transición y perdieron la oportunidad de hacer un aterrizaje suave. Durante la transición, y con pleno conocimiento de que estaba pendiente la eliminación total del régimen de cuotas, surgieron varios países exportadores nuevos, principalmente entre los PMA, que aprovecharon el régimen de cuotas limitado a abastecedores establecidos y los aranceles preferenciales. Su creciente participación en el comercio de exportación de prendas de vestir se basó en el régimen de cuotas.

Si bien varios PMA y pequeñas economías se beneficiaron de los regímenes arancelarios preferenciales en el marco de las preferencias de Estados Unidos y la Unión Europea, varios otros no se beneficiaron, si bien también para los PMA asiáticos el sector representa importantes ingresos en comercio externo. Pero varios países de los que se han beneficiado por las preferencias, se verán afectados por la finalización del régimen de cuotas y tienen escasa capacidad para adaptarse.

El estudio saca a luz que Estados Unidos no brinda aranceles preferenciales a los PMA asiáticos, creando una situación perversa. Las exportaciones de prendas de vestir de Camboya a Estados Unidos enfrentan un total de 152 millones de dólares en aranceles, si bien las exportaciones de Noruega, con un valor cinco veces mayor que las de Camboya, ascienden a sólo 24 millones de dólares.

De manera similar, en 2001 Bangladesh debió hacer frente a 314 millones de dólares por concepto de derechos en Estados Unidos por 2.000 millones de dólares de exportaciones, mientras que Francia, con 30.000 millones de dólares de exportaciones, enfrentó sólo 330 millones de dólares. Otro elemento identificado en la UNCTAD son las normas de origen, después de la resolución de la OMC en la diferencia presentada por India contra Estados Unidos, después de que ese país diera cabida a las reclamaciones de la Unión Europea sobre las normas de origen post-1995 mediante un acuerdo bilateral, pero no con India). Esta resolución que señala la UNCTAD tendrá graves consecuencias sistémicas para los países en desarrollo exportadores de textiles y prendas de vestir, que ahora están comprendidos en las preferencias, porque permite cambiar a voluntad el mecanismo de las normas de origen no preferenciales para que actúen como obstáculos a los ingresos.

El documento de la UNCTAD también revela varias otras restricciones pendientes o propuestas –en el marco de las prescripciones Sanitarias y Fitosanitarias (SF) y los requisitos de los Obstáculos Técnicos al Comercio (OTC), así como las restricciones relacionadas con la competencia y la condición social. En el marco de los obstáculos no arancelarios OTC y SF, el sistema REACH (Registro, Evaluación y Autorización de productos químicos) propuesto por la Unión Europea, de adoptarse, podría hacer que las empresas de textiles y prendas de vestir de la Unión Europea quedaran sujetas a un procedimiento de registro, evaluación y autorización, y a restricciones por una gran cantidad de productos químicos.

El Departamento de Comercio de Estados Unidos ha señalado que unas 30.000 sustancias químicas estarían sujetas a medidas REACH, y la industria textil de Estados Unidos se vería ampliamente afectada, con costos importantes para cumplir con ellas, ya que los requisitos técnicos son complejos, llevan mucho tiempo y son costosos.

De ser así, incluso para Estados Unidos, el grado de problemas que enfrentarán los países en desarrollo podrían ser graves, comenta la UNCTAD. Además, las empresas dominantes también realizan prácticas anticompetitivas que dan lugar a importantes obstáculos a los ingresos.

Y bajo la presión de los sindicatos proteccionistas y algunas ONG que aducen que las condiciones laborales del mundo en desarrollo son malas, se están imponiendo normas laborales más exigentes. Si bien los países en desarrollo deben trabajar para asumir gradualmente las normas de los convenios de la Organización Internacional del Trabajo, algunas de esas condiciones son más estrictas y apuntan a igualar las ventajas en materia de costos laborales, dice la UNCTAD.

El estudio también se centra en las maniobras para utilizar otras medidas comerciales de reparación, como los derechos antidumping, y apoya la opinión de la Oficina Internacional de los Textiles y el Vestido de que dada la repentina integración y eliminación de las cuotas, y la competencia entre abastecedores y posible competencias de precios, los países importadores deberían limitar la aplicación de medidas correctivas tales como el antidumping y las salvaguardias durante un periodo de dos años después de la finalización del ATV, para darle tiempo al comercio.

Tanto los países en desarrollo como los industrializados tienen posibilidades de beneficiarse con la finalización del régimen del ATV. Los consumidores se beneficiarán mucho por la rebaja de los precios de las prendas de vestir, siempre y cuando los principales países importadores no llenen el vacío del ATV con nuevos obstáculos.

El régimen actual y los acuerdos comerciales regionales han planteado las cuestiones de ganancia para los países con preferencia y de costos para los países que no tienen preferencia. Los problemas del ajuste implican costos del ajuste, en especial entre los países que reciben las preferencias y los que no tienen preferencias. Sin embargo, los elevados aranceles NMF permanecerán durante un tiempo, y algunos abastecedores con preferencia continuarán disfrutando de márgenes. Esto amortiguaría por un tiempo el impacto de la expiración del ATV para los países que reciben preferencias, a la vez que reduciría los beneficios potenciales de los abastecedores sin preferencias.

Algunos de los países en desarrollo que sacaron ventaja de las cuotas y los programas de preferencia del ATV, y ahora necesitan ajustarse, necesitarían la ayuda de la comunidad internacional. (FIN). SUNS www.sunsonline.org




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