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Comercio

Viernes 2 de Julio de 2004

Conferencia comercial de la ONU finaliza auspiciosamente.

por Martin Khor

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo finalizó auspiciosamente su onceava sesión (conocida como UNCTAD XI) en Sao Paulo, Brasil, el 18 de junio de 2004. Algunos de sus resultados más importantes fueron el reconocimiento de que los países en desarrollo tienen el derecho a tener “más espacio para la política” para resolver sus necesidades de desarrollo, y el lanzamiento de una nueva ronda de conversaciones comerciales entre países del Sur en el marco del Sistema General de Preferencias Comerciales (SGPC).



La UNCTAD XI concluyó auspiciosamente el 18 de junio de 2004, con varios resultados importantes que pueden ayudar a los países en desarrollo.

La conferencia adoptó una declaración llamada el Consenso de Sao Paulo, que contiene un análisis de diversas cuestiones vinculadas con la globalización, el comercio y el desarrollo, y además propuso respuestas en materia de políticas.

Algunos dirigentes destacados, entre ellos el presidente brasileño Luiz Lula da Silva, el Primer Ministro tailandés Thaksin Shinawatra, y el Secretario General de la ONU Kofi Annan, hablaron en la primera parte de la conferencia y exhortaron a los países en desarrollo a confiar más en ellos mismos a través del comercio entre países del Sur.

Entre los eventos paralelos más importantes de la UNCTAD XI figura el lanzamiento de una nueva ronda de conversaciones comerciales entre países del Sur (dentro del programa del SGPC), y la reunión ministerial del Grupo de los 20 países en desarrollo en torno a temas agrícolas.

En la sesión de clausura, el saliente Secretario General de la UNCTAD, Rubens Ricúpero, de Brasil, dio un emotivo discurso de despedida.

El logro más importante de la UNCTAD XI fue la inclusión en la declaración de un artículo sobre la necesidad de que los países en desarrollo tengan “espacio para la política económica nacional”, el cual ha sido crecientemente menoscabado por los acuerdos comerciales y las condiciones impuestas por los préstamos.

Fue la primera vez que una conferencia multilateral en la que participan países del Norte y del Sur reconoció esta idea, y esto será útil para los negociadores de los países en desarrollo cuando presenten argumentos en apoyo de sus posiciones en la Organización Mundial de Comercio, en el Fondo Monetario Internacional y en los acuerdos comerciales regionales y bilaterales.

Durante ocho meses había habido un álgido debate sobre este tema. Para los países en desarrollo revestía la mayor importancia, y los países desarrollados lo resistían y trataban de diluirlo.

Como una fórmula de conciliación, el Consenso de Sao Paulo dice ahora que “es especialmente importante para los países en desarrollo, considerando sus metas y objetivos de desarrollo, que todos los países tengan en cuenta la necesidad de que exista un equilibrio adecuado entre el espacio para la política económica nacional y las disciplinas y los compromisos internacionales”.

También establece: “La creciente interdependencia en un mundo en proceso de mundialización y el surgimiento de regímenes económicos internacionales de carácter normativo han implicado que el espacio para la política económica nacional (especialmente en el comercio, las inversiones y el desarrollo industrial) está ahora a menudo enmarcada por disciplinas internacionales, compromisos y consideraciones del mercado mundial. “Corresponde a cada gobierno evaluar si resulta más beneficioso aceptar las normas y compromisos internacionales a cambio de las limitaciones que suponen por la pérdida de espacio normativo.”

La cuestión del “espacio para la política económica nacional” fue resaltado también por Malasia. Su Vice Ministro de Comercio Internacional e Industria, Ahmad Husni Mohamad Hanadzlah, quien presidía la delegación, hizo de ese tema el punto central de su alocución en la conferencia.

Husni subrayó la necesidad de que hubiera políticas adecuadas que ofrecieran un clima político y económico propicio. “Las estrategias de desarrollo nacional deben basarse en una combinación de políticas correctas para asegurar que se cumplan las expectativas de los ciudadanos. Mientras un país siga tratando de resolver las exigencias de crecimiento y competencia, debe poder también asegurar una distribución equitativa de los frutos del crecimiento.”

“A la hora de formular las políticas, no puede tenerse por cierto que las teorías de los libros se cumplirán siempre, frente a un contexto mundial de cambios vertiginosos. Los países, como tales, deben formular políticas que se basen cada vez más en una combinación de teoría y pragmatismo”.

Husni añadió que las pasadas estrategias de diversificación económica de Malasia fortalecieron la economía de ese país y en el futuro habrá que encontrar nuevas fuentes de crecimiento con tecnologías nuevas, mejores estructuras en los incentivos y apoyo financiero a las inversiones en industrias y servicios de alta tecnología con mayor valor agregado, y al desarrollo empresarial.

“Esas opciones de política dependen de la demanda existente en el mercado interno e internacional. Sin embargo, la capacidad de escoger las opciones de política más adecuadas también depende de que exista espacio para la política económica nacional”.

“Los procesos de globalización y las negociaciones multilaterales procuran circunscribir cada vez más la planificación de la política nacional en el nombre de la integración, la gobernanza y la eficiencia. Las exigencias que se les imponen a los países en desarrollo toman la forma de liberalización y desreglamentación”.

“Por otro lado, los países en desarrollo continúan teniendo objetivos socioeconómicos específicos que exigen prescripciones económicas especiales. Todo esfuerzo que merme esas opciones de política podría ser contraproducente para el desarrollo del país. No podemos adoptar una fórmula uniforme para todos”.

Añadió que la elección de las opciones en materia de políticas debe basarse en asegurar que la liberalización se traduzca en un mejoramiento de las condiciones de vida de la gente. La integración efectiva en el proceso de globalización requiere respuestas en materia de políticas nacionales que reflejen una combinación de las fuerzas del mercado, la intervención del estado y disciplinas multilaterales que permitan el cumplimiento de las metas y los objetivos nacionales.

Un acontecimiento importante en la UNCTAD XI fue la resolución política que tuvieron algunos dirigentes del Sur para que el comercio y la cooperación entre países del Sur crearan solidaridad entre los países en desarrollo y redujeran su dependencia del Norte.

El Presidente de Brasil, Lula, exhortó a los países en desarrollo a crear una “nueva geografía del comercio” que subraye la importancia del comercio y la cooperación entre los países del Sur en un mundo en proceso de globalización. Dijo que una reducción de aranceles del orden del 50 por ciento en el comercio entre países en desarrollo podría generar un aumento en el comercio de 18.000 millones de dólares.

El Primer Ministro de Tailandia, Thaksin, se refirió al mismo tema y dijo que la globalización había fracasado y los países ricos habían sido lentos en cuanto a resolver los reclamos de los países en desarrollo, incluso en aspectos obvios como la reducción de los subsidios agrícolas.

Es así que, expresó Thaksin, nunca tanto como hoy ha sido tan necesaria la cooperación entre países del Sur. “Deberíamos reducir nuestra excesiva dependencia de los mercados de los países desarrollados y diversificar nuestros riesgos a través del comercio entre países del Sur. Los críticos señalan la diversidad de los países del Sur y dicen que constituye un obstáculo para el comercio entre ellos. Yo digo que celebremos la diversidad del Sur e intentemos hacer cosas que no se han hecho hasta ahora”.

El Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, evaluó que había falta de coherencia entre las economías internacional y nacional. Haciendo referencia a la dualidad de criterios en las políticas del Norte, manifestó: “Generalmente le llamamos falta de coherencia, pero también puede llamarse discriminación”.

Añadió que debemos aprovechar las oportunidades de comercio así como las posibilidades de cooperación entre países del Sur. “Una nueva ronda de conversaciones expande las promesas del SGPC. Podría ser una nueva geografía del comercio mundial, que ayudaría a dar al Sur un lugar apropiado en las relaciones internacionales”.

Como iniciativa concreta para promover el comercio entre países del Sur, los ministros de los países en desarrollo lanzaron el 16 de junio una nueva ronda de negociaciones en el marco del Sistema General de Preferencias Comerciales entre países en desarrollo, en el que ahora participan 44 países.

El SGPC permite a sus países en desarrollo concederse entre sí preferencias comerciales sin ampliarlas a los países desarrollados, promoviendo así el comercio entre países del Sur. Los países miembros del SGPC ofrecen reducir sus aranceles en determinados productos a otros países del SGPC, generando así más comercio entre ellos.

El SGPC fue creado en 1986 y ha habido dos rondas de negociaciones previas, pero no arrojaron los resultados esperados debido a que en el ínterin proliferaron otros acuerdos comerciales a escala regional y multilateral.

Para que una nueva ronda tenga éxito, debe haber una fuerte voluntad política de zanjar algunas diferencias, permitiendo que las conversaciones avancen. Las conversaciones del SGPC comienzan el próximo mes de noviembre y según el cronograma finalizan en noviembre de 2006.

“Estamos ampliando nuestro apoyo político para hacer que funcione el SGPC y el comercio entre países del Sur, de manera que nuestros productores, agricultores y ciudadanos del Sur puedan mejorar sus ingresos”, dijo el Ministro de Hacienda argentino, Roberto Lavagna, quien es presidente del comité del SGPC.

El Secretario General de la UNCTAD, Rubens Ricúpero, expresó que el crecimiento del comercio en el Sur era el doble del promedio del comercio mundial, y el comercio de los países en desarrollo entre sí había aumentado del 24 por ciento de su comercio total en 1960, al 43 por ciento en 2003.

Con tal crecimiento y dinamismo, el Sur ha surgido como un mercado importante para otros países del Sur, y el comercio entre países del Sur puede ser un estímulo para el crecimiento del comercio y del ingreso de los países en desarrollo.

Otra decisión interesante en la UNCTAD XI fue la creación de un grupo internacional de trabajo sobre productos básicos. La caída de los precios de los productos básicos ha afectado seriamente los ingresos por exportaciones de la mayoría de los países en desarrollo, pero se ha hecho muy poco para resolver este tema.

El grupo de trabajo aspira a poner de relieve el problema de los productos básicos y discutir soluciones.

En la sesión de clausura, el Secretario General de la UNCTAD, Rubens Ricúpero, exhortó a la comunidad internacional a que diera prioridad a las acciones que ayuden a los países menos adelantados.

La cara sombría de la globalización es la falta de capacidad de oferta, o la incapacidad de los países en desarrollo de producir de manera competitiva, expresó.

“Muchos países en desarrollo temen las negociaciones comerciales ya que en su fuero íntimo saben que no son competitivos, y dependen de dos o tres productos básicos; así que ¿cómo podemos esperarse que les entusiasmen las negociaciones?" comentó. “La UNCTAD debe ayudarlos en sus problemas de oferta y en las negociaciones”.




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