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No. 136 - Agosto 2000

Países pobres menos adelantados

Programa de alivio de la deuda no solucionará los problemas para siempre

por Chakravarthi Raghavan

Un informe preparado por la rama investigadora del Congreso de Estados Unidos señala algunos obstáculos graves a la iniciativa de alivio de la deuda para los países pobres menos adelantados y explica por qué esas débiles economías receptoras podrían seguir oprimidas bajo el peso de sus deudas.

La Oficina de Contaduría General, organismo de investigación del Congreso de Estados Unidos, declaró que hay pocas posibilidades de que la Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados (PPME) signifique una solución definitiva para los problemas de dichas naciones, a menos que logren un crecimiento económico importante y puedan mantenerlo.

El informe de la Oficina, “Países en desarrollo – Problemas de la iniciativa para la reducción de la deuda para países pobres” (GAO/NSIAD-00-161, en www.gao.gov), no recomienda explícitamente la adopción de ninguna política en particular, dada la extrema politización del tema en cuestión. Sin embargo, discute las posibilidades de que la gestión, dirigida a los países pobres, sea una verdadera fuente de recursos para reducir la pobreza, trata también sobre la relación que existe entre reducción de la deuda y reducción de la pobreza y, además, sobre los problemas de financiar esta gestión.

El tormento continuo de la deuda

Según el informe, hay pocas probabilidades de que esta iniciativa brinde una salida definitiva a los países pobres, a menos que logren un crecimiento económico importante y sostenido.

Esta conclusión se basa en la presunción de que los países, luego de recibir la ayuda para el pago de la deuda, seguirán pidiendo créditos igual que antes de dicha gestión, y destinarán esos recursos a programas de reducción de la pobreza. El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) suponen que, en el futuro, el crecimiento económico y las solicitudes de préstamos cumplirán con lo previsto, es decir, se mantendrán iguales que hasta ahora. En tal caso, el incremento de los gastos del gobierno para reducir la pobreza será equivalente a la reducción de pagos que implica la iniciativa de la deuda.

Sin embargo, continuar con el modelo actual de crédito implica en el futuro, un aumento de la deuda. Los países sólo podrán pagar a sus acreedores si logran un crecimiento económico vigoroso.

El informe indica que el Banco Mundial y el FMI podrían ser demasiado optimistas en sus proyecciones de crecimiento para los países pobres, dada su extremada vulnerabilidad a impactos externos tales como la volatilidad de precios de los productos básicos. Por ejemplo: ambos organismos internacionales prevén un incremento de al menos 9,1 por ciento anual, durante unos 20 años, para las ganancias procedentes de exportaciones en Honduras, Nicaragua, Tanzania y Uganda. Mantener ese nivel de crecimiento durante tantos años puede resultar difícil, según el informe de la Oficina de Estados Unidos. Y si no se puede lograr, se reducirán los ingresos por exportaciones, lo cual puede tener varias consecuencias graves. Una posibilidad es que los países necesiten más créditos para pagar los anteriores, o que pidan una mayor cancelación de la deuda, o incluso que se empiecen a atrasar y acumulen intereses.

Otra posibilidad es ajustarse al total más bajo de ingresos procedentes de las exportaciones reduciendo las importaciones, disminuyendo el gasto público o aumentando impuestos y aranceles (o incluso, combinar estas medidas). Sin embargo, acciones como éstas significarían muy probablemente una reducción del crecimiento económico, lo cual llevaría a una disminución del gasto para la reducción de la pobreza.

La red de organizaciones no gubernamentales europeas Eurodad, que trabaja con problemas originados por la deuda, señaló que el análisis de la Oficina estadounidense no es ni novedoso ni controvertido pero sirve para dirigir el interés público a un tema que hasta ahora ha recibido escasa atención, y es que los países muy endeudados sólo podrán “liberar” recursos para reducir la pobreza si siguen pidiendo el mismo volumen de crédito que la reducción de la deuda otorgado en la iniciativa mencionada. Por lo tanto, no podrán dedicarse a la lucha contra la indigencia.

Según Eurodad, los cuatro factores determinantes de lo que sería el “dividendo de la pobreza”, procedente de la Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados, son: el monto acordado para reducción de la deuda, el futuro crecimiento económico, la cantidad de créditos que pedirán y las políticas que adoptará el gobierno (por ejemplo, el gasto en reducción de la pobreza).

Pero, si el crecimiento económico no se mantiene en los altos niveles previstos (las últimas proyecciones del impacto económico que ha tenido el sida en Africa puede ser una de las numerosas razones para esto), habrá menos ingresos para el pago futuro de la deuda, apuntan los autores del informe de la Oficina General de Contaduría.

Eurodad comentó que una opción es incrementar la tasa de préstamos en el futuro. Otra es mantener los mismos niveles crediticios, pero cortando el gasto en reducción de la pobreza y otros programas de gobierno, o aumentar los impuestos.

“La conclusión que no figura en la primera sección del informe es mayor reducción de la deuda”, sentencia Eurodad. Si se cancelara la mayor parte de lo adeudado por los países pobres, estos podrán invertir una porción mayor de su futuro crecimiento económico en reducir la pobreza o en evitar solicitar más créditos.

Reducción de la pobreza

En cuanto al vínculo existente entre reducción de la deuda y reducción de la pobreza, la conclusión del informe de la Oficina es más simple, ya que en esa área hay que lidiar con menos variables económicas.

Se necesitan varias cosas para reducir la pobreza, dada su altísima incidencia y la cantidad y diversidad de sus causas. Para tener éxito, es necesario aplicar una estrategia que contemple varios puntos: buenas políticas económicas, buena gobernabilidad, participación, medidas que apunten a causas específicas de la pobreza y otros asuntos por el estilo.

Por lo tanto, preparar una estrategia de este tipo consume tiempo y muchos recursos. Ese es el motivo de las tensiones entre quienes se toman todo el tiempo que lleva preparar un Informe sobre Estrategias de Reducción de la Pobreza y quienes desean solucionar rápidamente el problema.

El informe resume algunos argumentos de ambas partes, pero su conclusión es que, mientras la iniciativa de ayuda a los países pobres vincule la reducción de la deuda con la preparación de una estrategia en lo previo, seguirán existiendo rispideces. Así, el informe termina apoyando a quienes cuestionan esta relación.

En cuanto a los problemas de financiación de la iniciativa, el informe de la Oficina indica que varios acreedores multilaterales y otros más pequeños tienen problemas con la entrega de su contribución. Los más grandes son clave para el éxito de la gestión, pero ellos también tienen dificultades para entregar dinero extra, aparte de la ayuda prestada multilateralmente.

Estas dificultades, concluye el informe de la Oficina de Contaduría General, podrían hacer fracasar la iniciativa, ya que se supone que la reducción de la deuda sea una donación separada de otros tipos de asistencia para el desarrollo.




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