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Tema de tapa


No. 105/106 - Julio/Agosto 2000

¿Qué es la Agricultura Sustentable?

por Lim Li Lin

La discusión acerca de qué significa "agricultura sustentable" fue el centro de la 8ª Sesión de la Comisión sobre Desarrollo Sustentable de la Organización de las Naciones Unidas que se llevó a cabo en abril en Nueva York. También se analizaron los fracasos y limitaciones de la Revolución Verde y de las tecnologías de la ingeniería genética.

Una discusión fascinante acerca de qué es la agricultura sustentable y cuál es el mejor modo de asegurar alimentos para todo el mundo en el presente y en el futuro tuvo lugar en abril en Nueva York en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La enfermedad de la "vaca loca" y la inquietud creciente a causa de los peligros ambientales y de salud que implican las semillas genéticamente modificadas fueron el ingrediente que mejoró el nivel de las discusiones sobre opciones agrícolas para el futuro.

Por eso, la agricultura sustentable, así como la planificación y administración de los recursos de la tierra, fueron la discusión central de la 8ª Sesión de la Comisión de Desarrollo Sustentable de la ONU, que vigila el cumplimiento de lo establecido en Agenda 21, el plan de acción de la Cumbre de Río de 1992.

El punto alto de la Sesión fue la discusión sobre agricultura sustentable que se suscitó entre los diversos actores. Los participantes de este año fueron las ONG -que incluyeron a los pueblos indígenas, grupos defensores de los derechos de la mujer y representantes de la comunidad científica-, agricultores, sindicatos y compañías productoras de insumos agroquímicos. El diálogo se dividió en cuatro segmentos: opciones de producción agrícola, modelos de consumo y normas de seguridad, búsqueda de un mejor manejo de los recursos de la tierra para lograr ciclos alimenticios sustentables y modelos promovidos por la globalización, y finalmente, liberalización comercial e inversiones.

El ministro de Medio Ambiente de Colombia, Juan Mayr Maldonado, llamó a todos a poner los temas más polémicos sobre la mesa y logró llevar a buen puerto las negociaciones que concluyeron en el Protocolo de Bioseguridad firmado en Montreal este año, luego del fracaso ocurrido en Cartagena en febrero de 1999.

Preguntas provocativas

Durante las reuniones de preparación de la 8ª Sesión de la Comisión de Desarrollo Sustentable en febrero, Mayr planteó preguntas provocativas y alentó a los participantes a debatir franca y abiertamente sobre agricultura sustentable. Los puntos centrales fueron: qué significa para los diversos interesados, cómo lograrlo y cuáles son los sistemas operativos para alimentar a la población del planeta en la actualidad y en el futuro.

Una de las preguntas fue si la ingeniería genética tiene algún papel qué cumplir en la agricultura sustentable. Mae-Wan Ho, del Instituto de Ciencia en la Sociedad y de la Universidad Abierta de Gran Bretaña, respondió un "no" rotundo, en nombre de las ONG. En su opinión, la ingeniería genética es insustentable. Existe una inquietud creciente en la comunidad científica respecto de la biotecnología moderna, que se basa en conocimientos poco confiables y constituye una amenaza para la salud humana, el ambiente, la seguridad alimentaria y los sistemas sustentables de producción de alimentos. Una carta abierta firmada por 310 científicos de 36 países pide una moratoria contra la liberación al ambiente de todos los organismos genéticamente modificados y una prohibición de otorgar patentes a formas y procesos de vida, agregó Mae-Wan Ho.

Los representantes de las ONG no fueron los únicos que se mostraron contrarios al uso de la ingeniería genética en agricultura. Un representante de la Coalición Nacional de Granjas Familiares, de Estados Unidos, señaló que un productor que utilizaba semillas genéticamente modificadas en 1999 gastaba 42 dólares más que los demás por hectárea y su rendimiento era menor y agregó: "También debería preocuparnos la posibilidad de terminar en juicio por contaminar la tierra de otros agricultores que no utilizan esa tecnología".

La Revolución Verde, que se caracterizó por el uso intensivo de agroquímicos y semillas híbridas, y que se presentó como un éxito milagroso, muestra ahora un declive de productividad y parece haber provocado un grave impacto ambiental. La agricultura sustentable debe ser "ecológicamente segura, económicamente viable, justa en lo social, adecuada en lo cultural y basada en enfoques científicos y holísticos que incluyan el conocimiento indígena y de las comunidades", concluyeron las ONG.

Los métodos de producción de alimentos y la agricultura tradicionales e indígenas han sido tildados, erróneamente, de ineficaces y retrógrados. La investigación y el desarrollo en agricultura que realizaron varias instituciones y agencias dejó de lado, en general, las prácticas tradicionales, indígenas, ecológicas, orgánicas y de pequeña escala. Hasta ahora, dichos métodos fueron eliminados de las políticas productivas a pesar de que existen pruebas de su sustentabilidad a largo plazo. "El paradigma científico de la agricultura industrializada ignoró el hecho de que la agricultura es un proceso ecológico. Los monocultivos son una solución técnica para un problema específico, pero provocaron una disminución del rendimiento y pérdidas a causa de plagas, que llegan ahora a 37 por ciento. La agroecología es un paradigma diferente", subrayó Miguel Altieri, experto en agroecología de la Universidad de Berkeley, California.

En una reunión organizada por la Red del Tercer Mundo, Altieri informó que hay alrededor de cinco millones de hectáreas de granjas en proceso de recuperación mediante métodos ecológicos. Los encargados de dicha transformación son 2,5 millones de familias de todo el mundo.
Durante la discusión, Martin Khor, director de la Red del Tercer Mundo, indicó que, según varios estudios, la agricultura orgánica o ecológica es tan buena y hasta mejor que la moderna. Se refería en particular a la investigación de la Academia Nacional de Ciencias, que reveló que los productores que utilizan pocos o ningún producto químico obtienen el mismo rendimiento que los que recurren a pesticidas y abonos sintéticos. Khor exhortó a la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) a invertir la mitad de sus fondos en investigación sobre este tipo de producción.

El impacto de la globalización sobre la agricultura fue otro de los temas abordados. Las ONG sostuvieron que la liberalización comercial y la producción de alimentos y fibras con miras a la exportación constituyen las principales amenazas contra la agricultura sustentable. Chee Yoke Ling, de la Red del Tercer Mundo y representante del Caucus sobre Agricultura Sustentable y Sistemas de Alimentos, indicó que la globalización no implica necesariamente una mejora para la agricultura y el desarrollo sustentable. En su opinión, esa idea se basa en "modelos e investigaciones cuyas premisas y datos resultaron, en el mejor de los casos, erróneos, y en el peor, manipulados para que fueran útiles a intereses políticos o empresariales".

Impactos negativos

En el documento preparado especialmente por la FAO para la 8ª Sesión de la Comisión de Desarrollo Sustentable se omitió un dato muy importante: el impacto negativo que tuvo la liberalización comercial operada según programas de ajuste estructural y el Acuerdo de Agricultura de la Organización Mundial de Comercio en 16 países en desarrollo.

Según Chee Yoke Ling, la FAO presentó resultados falsos. "Además, los países exportadores de productos básicos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) no redujeron los subsidios, como habían prometido, y aumentaron el dumping de alimentos baratos y subsidiados que irían a los países en desarrollo, violando las normas que prohiben el dumping de productos de exportación".

La principal recomendación de esta 8ª Sesión fue crear un grupo de trabajo sobre agricultura sustentable y desarrollo rural cuyas tareas serían: fomentar nuevas alianzas entre los interesados, definir las prioridades del programa y alentar a la acción común cuando fuera posible. Sin embargo, en el texto final figura sólo una invitación a continuar el diálogo entre las partes interesadas en implementar la agricultura sustentable y el desarrollo rural. Tampoco están las recomendaciones surgidas del debate y del proceso intergubernamental de negociaciones. Hubo varias decepciones, a pesar de que la Presidencia de la Comisión de Desarrollo Sustentable incluyó en su resumen final los puntos principales de la discusión y varias recomendaciones de interés.






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