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Entrevistas


No. 125/126 - Marzo/Abirl 2002

Martin Khor

G-8, nosotros ya les avisamos

por Ranjit Devraj

Martin Khor, director de la Red del Tercer Mundo, declaró a Terra Viva que la sociedad civil aún está en condiciones de detener e incluso revertir la tendencia a la globalización injusta liderada por empresas monopólicas y los poderosos países Grupo de los Ocho (G-8).

- ¿Qué es lo que más debería inquietar a los representantes de la sociedad civil y activistas reunidos en Porto Alegre en el II Foro Social Mundial?

- En este momento enfrentamos una gran crisis financiera sin precedentes. Comenzó en México en 1995, golpeó a Asia en 1997, llegó a Rusia en 1998 y está azotando ahora a Argentina. También afecta a Turquía y amenaza con sumergir a muchos otros países. Cuando Asia entró en crisis se habló de una nueva arquitectura financiera, pero no se han tomado medidas concretas en ese sentido hasta ahora. Y esto debería preocuparnos a todos.

- ¿Qué espera usted que hagan los países del G-8, a los cuales ha acusado de ocuparse de reducir el poder de las Naciones Unidas precisamente porque es más democrática?

- Los países del G-8, que se está convirtiendo rápidamente en el "G-1", deben escuchar las señales de alerta y actuar de inmediato para construir una nueva arquitectura mundial capaz de regular el flujo de capitales y provista de un mecanismo para manejar el tipo de crisis que viene golpeando a un país tras otro desde 1995. Debería haber una moratoria sobre el pago de la deuda para los países afectados y una división justa de la carga entre deudor y acreedor.

- ¿Qué pasa con las políticas del FMI que tanto se discuten aquí y en todos lados?

- Lo menos que puede hacer el FMI es renovar completamente sus políticas económicas. Necesitamos ver políticas macroeconómicas totalmente nuevas en lugar de las actuales, que pertenecen a la era de los dinosaurios. De ahora en adelante, habría que insistir sobre el control del capital más que en la liberalización financiera. Lo que necesitamos es una serie de políticas keynesianas que lleven a una recuperación y no políticas monetarias que restrinjan el suministro de dinero y suban las tasas de interés en los países en desarrollo.

- ¿Por qué califica de "indignante" lo sucedido en la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC), en noviembre de 2001 en Doha?

- Lo ocurrido allí reduce y banaliza cuestiones centrales de desarrollo como si se tratara de asuntos de asistencia técnica y construcción de capacidades, en un intento de empujar a los países en desarrollo a negociar. Doha fue indignante debido a su flagrante ausencia de transparencia y a una Declaración de "sala verde" a la que fueron invitados a participar sólo 24 países. Se habla sin vergüenza de una ronda sobre desarrollo, pero nada está más alejado de la verdad. De hecho, las Declaraciones de Doha y su programa de trabajo podrían llamarse "Todo menos Desarrollo". En realidad, es un desastre para el desarrollo.

- A usted se lo ha etiquetado como una persona antiglobalización.

- No estoy contra la globalización, pero sin duda soy contrario a la clase de globalización monopólica equivocada que concentra el poder en un puñado de empresas y de países. Porque ese tipo de desarrollo no es justo y priva a los países en desarrollo del desarrollo que necesitan desesperadamente, además de causar inestabilidad política en el mundo.

- ¿Qué pueden hacer los países en desarrollo para asegurarse de que esto no suceda?

- Ahora mismo lo que pueden hacer es trabajar para impedir que la Organización Mundial de Comercio amplíe su mandato a fin de iniciar las negociaciones sobre nuevos temas como inversiones, competencia y contratación pública. Los países ricos están ejerciendo ahora presiones tremendas para que se negocien esos nuevos temas y si lo logran, podría ocurrir un desastre para el desarrollo.

-¿Cómo describiría el estado de ánimo generado por el actual Foro Social Mundial?

- Las personas están empezando a escuchar lo que venimos diciendo hace tiempo en cuanto a que es importante tener control sobre el flujo de capitales. Ahora somos capaces de movilizar más gente. Y ya nadie dice que nuestra motivación sea una oscura religión o ideología. La movilización tendrá lugar y se multiplicará a medida que pase el tiempo porque la situación mundial está empeorando. Los hechos de los últimos años demuestran que nuestros puntos de vista son verdaderos.

- ¿Qué impacto tendrá la entrada de China en la Organización Mundial de Comercio?

- China, su agricultura y su industria, sufrirá ahora grandes presiones y puede que no sea lo suficientemente fuerte como para soportar la competencia. Por otro lado, los productos chinos son baratos y competitivos. La pregunta es: ¿dónde está el equilibrio? Esperamos que China entre en la Organización Mundial de Comercio del lado de los países en desarrollo e incline la balanza a favor de éstos. Pero los países industrializados trabajarán en contra ofreciéndole a China la posibilidad de ser miembro del club de los ricos y poderosos.






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