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Tema de tapa


No. 125/126 - Marzo/Abirl 2002

Una agenda para dar vuelta a la OMC

por Martin Khor

Altos funcionarios de la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá están promocionando vergonzosamente el resultado de la Conferencia Ministerial de Doha como una gran victoria para los países en desarrollo e insisten en la necesidad de que la Organización Mundial de Comercio (OMC) resuelva las necesidades de los pobres en los próximos cinco años. Dicen que los países en desarrollo presentaron sus opiniones con mucho empuje, que están cobrando fuerza en la organización comercial y que ahora los ricos los están escuchando de tal manera que ocurrido en Doha es una ronda del desarrollo o una agenda del desarrollo.

Todo esto es lo que se ve en la prensa y lo que se escucha decir a los ministros en todas partes. Pero es totalmente falso, se trata de verdaderos mentirosos que han continuado esta horrible tradición de presentar una fachada cuyo contenido es completamente lo contrario.

Los problemas de implementación

La agenda de cambio necesaria para el acuerdo existente –algo que las ONG hemos esperado durante largo tiempo- podría llamarse "agenda para dar vuelta la OMC". Basta con recordar la consigna que reclamaba: no de vuelta una ronda, sino dar vuelta la OMC. Esto significa en realidad analizar cada acuerdo y luego cambiarlo o, si es necesario, eliminarlo de la OMC.

Pero esa agenda no fue lo que se logró en Doha. Podríamos estar conformes de saber que en realidad esta agenda fue adoptada por los gobiernos de los países en desarrollo en la propia OMC y que fue llamada "implementación". Esta extraña palabra, "implementación", constituye una forma diplomática de decir: "Firmamos esos acuerdos, muchos de ellos son deficientes y malos, pero ¿qué podemos hacer?". Los firmamos, es cierto; fuimos tontos entonces, tuvimos la culpa en gran medida, pero ahora tenemos problemas porque tenemos que implementar todo lo que aceptamos como obligatorio. Así que cuando firmamos algo tal vez nos equivocamos, está bien, pero ahora tenemos problemas de implementación. ¿Podremos solucionar esos problemas de implementación? De modo que la palabra "implementación" significa "volvamos a analizar las normas y veamos hacia dónde debemos ir para lograr que el sistema sea menos insoportable o más equitativo".

Casi nada en la decisión de Doha ha tenido en cuenta los principales y numerosos problemas de implementación, sea en el tema de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (TRIPS), en agricultura o servicios. Pero los problemas de implementación han sido enumerados en una lista –hay 120- y son parte del resultado de Doha. Algunos otros problemas aún más importantes han sido enumerados en otro documento al que también se hace referencia. Así, uno de los tres documentos de Doha se titula "Una decisión sobre implementación".

Los países desarrollados dijeron: "Reconocemos que éste es el problema de implementación que ustedes han señalado, pero no reconocemos que tengan razón y ni las soluciones que ustedes ofrecen, si bien admitimos que están sobre la mesa". Eso es todo lo que se logró en Doha en relación con los problemas existentes.

Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (TRIPS)

Toda la lucha en torno al Acuerdo sobre TRIPS consistió en que, dentro del mismo, hay cierto margen para que los gobiernos neutralicen los derechos de patente de las grandes empresas a través de los mecanismos de "licencia obligatoria" e "importaciones paralelas". Así que si un gobierno encuentra una razón de peso –una emergencia nacional u otro caso- para justificar la necesidad de obtener un producto determinado para la población -por ejemplo, un alimento en época de hambruna o un medicamento en un momento de epidemia-, puede emitir una licencia para sí mismo o una tercera empresa a fin de fabricar tal producto sin pagar la patente y venderlo barato o repartirlo gratuitamente a su población. Y esto más allá de que la titularidad de la patente sea de una empresa.

Pero el problema es que a pesar de esta protección, las empresas transnacionales han hecho campaña en contra de los gobiernos que intentan ejercer sus derechos. Este fue el caso de las compañías que demandaron al gobierno de Sudáfrica y al final tuvieron que ceder debido a la presión pública de las ONG. La presión ejercida por las ONG sudafricanas, con el apoyo de las ONG internacionales, fue un verdadero éxito para nosotros. Por otro lado, el gobierno de Estados Unidos llevó a Brasil ante los tribunales de la OMC cuando este país intentó también emitir una "licencia obligatoria".

Los países en desarrollo trataron de conseguir una declaración política en la cual se afirmara que tienen derecho a adoptar esas medidas en materia de salud, con la esperanza de que una declaración de ese tipo impidiera, por lo menos desde un punto de vista moral, que en particular Estados Unidos adopte medidas contra países que intentan ejercer sus derechos. En este sentido, esa declaración fue útil y ventajosa, y en cierta medida fue una victoria, tanto para los países en desarrollo como para las ONG que ayudaron a hacer campaña. Pero no se logró otorgar derechos legales extra a los países en desarrollo, ya que no hay nada en dicha declaración que haya cambiado el Acuerdo sobre TRIPS o signifique un derecho legal adicional para los países en desarrollo. Y todavía hay algo que debe cambiarse en el Acuerdo sobre TRIPS en lo que se refiere a la salud. Por ejemplo, muchas ONG dicen que debería haber una cláusula extra en el Acuerdo sobre TRIPS que prevea la posibilidad de que los países eximan a los medicamentos farmacéuticos por lo menos para enfermedades que pongan en riesgo la vida. Eso sería una verdadera victoria, un cambio real, pues otorga a los países el derecho a eximir del pago de patente a los productos que consideren necesarios. Pero eso no ocurrió.

Los temas de Singapur

Sin embargo, lo realmente malo de Doha es aquello que se relaciona con los temas nuevos. Fue una batalla realmente dura, antes y durante la Conferencia de Doha. Antes de Doha, más que en Seattle, la mayoría de los países en desarrollo había dejado en claro, a través de su propio proceso preparatorio, que rechazaban cualquier negociación sobre temas nuevos que pudiera llevar a nuevos acuerdos. Estas palabras son muy importantes –la terminología es muy importante en el contexto determinado de una institución. En el ámbito de las ONG se utiliza la palabra "negociación" incansablemente: "negociemos a qué hora y en qué lugar encontrarnos", y en las Naciones Unidas, "estamos haciendo determinada negociación sobre una declaración". En la OMC, el término "negociación" es una palabra muy poderosa, verdaderamente tóxica, ya que puede tener varios significados. Por ejemplo, si se dice: "acordamos negociar", quiere decir que ahora se acepta negociar un nuevo acuerdo o cambiar el existente, y que en pocos años este nuevo acuerdo se pondrá en práctica. Así que cuando alguien dice "acordamos negociar" significa que acaba de aceptar un nuevo acuerdo.

Los países desarrollados quisieron contar con cuatro acuerdos nuevos. Lo intentaron en 1996 en Singapur y fracasaron. Lo intentaron en Seattle y fracasaron. Lo intentaron nuevamente en Doha y casi lo lograron.

El proceso de Doha

Antes de Doha, 80 o 90 países en desarrollo dejaron muy en claro que no querían negociar esos nuevos acuerdos. En su lugar, querían resolver los problemas de implementación. Y presentaron propuestas por escrito, oralmente, en privado o en público, a los encargados de redactar el proyecto de declaración ministerial. Una declaración ministerial es un documento muy poderoso con relación a la OMC porque establece el marco legal para futuras negociaciones y nuevos acuerdos en la organización. Pero las propuestas de esos países no estuvieron incluidas en el proyecto de declaración que salió de Doha.

Un proyecto en la OMC surge en un proceso muy antidemocrático y carente de transparencia. Así que los países en desarrollo protestaron durante un mes en Ginebra y su reclamo fue: "¿Cómo es que nuestras opiniones no están reflejadas aquí? Ahora haremos enmiendas al párrafo 14, 18, 19, etc.", y lo devolvieron al Presidente, el embajador de Hong Kong. Pero éste respondía a la voluntad del Director General de la OMC y de la Secretaría, que han demostrado ser totalmente parciales y contrarios a los intereses de la mayoría de los miembros.

Así que aproximadamente diez días antes de Doha, salió un segundo proyecto que era incluso peor que el primero, que provocó una tormenta de protestas en la Asamblea General de la OMC donde nuevamente los países en desarrollo protestaron: "No podemos aceptar este proyecto. Es un texto limpio que no demuestra cuáles son los puntos de desacuerdo marcados por otros países". Y otra vez se denegó el pedido, así que se lo llamó "texto limpio". En esto se ve la falta de transparencia: cuando hay un "texto limpio" la impresión es que todos han estado de acuerdo, mientras que cuando hay corchetes o mayúsculas, se sabe que esas marcas indican diferencias.

Cuando este texto fue a la Conferencia Ministerial de la OMC en Doha, ocurrieron nuevamente una serie de maniobras y manipulaciones. Por ejemplo, el Presidente designó a seis "amigos" que lo ayudarían a dirigir las negociaciones. Los seis provenían de una misma tienda: la de quienes estaban a favor de los temas nuevos y de una nueva ronda de negociaciones. Una vez más se aplicó un simulacro de democracia: las personas se presentaron ante el Presidente y le dieron sus propuestas. Pero esas propuestas no quedaron reflejadas en otro texto que apareció en Doha. Y aún así los países en desarrollo lucharon; el último día de la conferencia, el grupo África, Caribe y Pacífico apareció con una declaración conjunta: "no aceptamos la negociación en este tema nuevo". ¿Y qué hicieron los organizadores? En lugar de enmendar el texto para atender a la mayoría, tomaron la decisión unilateral de posponer la conferencia un día más y, para entonces, entre 30 y 40 jefes de delegación de países en desarrollo ya habían regresado a su casa.

Fue entonces, en esas condiciones, que reunieron a 24 países y los encerraron en una sala. Otros países preguntaron: "¿Por qué no nos eligieron?" para participar en esa reunión y golpearon a la puerta, pero la respuesta fue que lamentablemente no podrían entrar. Esa noche, entre las 6 de la tarde y las 6 de la mañana, es decir, durante 12 horas ininterrumpidas –antes del comienzo de la reunión algunos de los ministros presentes ya hacía 24 horas que estaban en pie- estuvieron negociando. Hay que señalar que la mayoría de esos ministros se durmieron alrededor de la medianoche. Y en ese cuarto, esa noche, los países contrarios a la inclusión de los temas nuevos fueron pulverizados, arrasados, sobornados o una combinación de todo esto. Así que a la mañana siguiente estaban fuera de combate. Y a las 11 salió otro texto que fue incluso peor que el anterior.

Y entonces hubo una última sesión informal, en la que se presionó a los países a aceptar ese texto, con argumentos como "tu avión sale a las 7 de la tarde. No hay más vuelos hasta mañana y ya son las 3 de la tarde". Luego, cualquier país que intente cambiar siquiera una palabra por aquí o por allá se enfrenta a acusaciones como la siguiente: "eres responsable del colapso de esta conferencia, del sistema multilateral de comercio y de la recesión en todo el mundo, y además eres un paria internacional. Y mira que fuera del sistema de comercio, los que no están con nosotros están contra nosotros. Y tú sabes lo que hacemos con los que están contra nosotros. Tú eres un cómplice de los terroristas".

No obstante, de 13 a 15 países dijeron: "No podemos aceptar este texto. ¿Pueden por favor hacer algún cambio?". Y como última fórmula de acuerdo, el texto quedó tal como estaba pero el Presidente leyó una declaración al final diciendo: "Con relación a los cuatro temas de Singapur (llamados así porque fueron presentados por primera vez en la Conferencia Ministerial de Singapur en 1996, pero no se los logró imponer, sino sólo formar grupos de discusión sobre los mismos) deseo aclarar que es necesario un consenso explícito para tomar una decisión en la próxima Conferencia Ministerial antes de que puedan proceder las negociaciones sobre inversión, competencia, contratación pública y promoción del comercio". En otras palabras, les concedemos otros dos años y al final de esos dos años decidiremos comenzar con las negociaciones, pero con la condición de que todos ustedes estén de acuerdo.

Así que, como se verá, esto es un gran lío. Hay una declaración legal que dice que las negociaciones comerciales comenzarán en dos años y hay un texto del Presidente que dice: "Sí, las negociaciones comenzarán realmente dentro de dos años". Pero todo descansa sobre la base de que hay consenso entre todos y que este es explícito. Así que todo depende del punto de vista que se adopte.

Nosotros lo miramos como ONGs y tomamos el texto del Presidente como el primario. India, al final de la Conferencia, declaró: "Ahora que el Presidente lo ha explicado de ese modo, puedo aceptar la declaración, con esa condición, de que esa es la interpretación de la autoridad". Esto significa que los próximos dos años serán cruciales. Y además, como nosotros tomamos el texto del Presidente como la autoridad, esperamos que sea aceptado por todos los gobiernos -aunque la Unión Europea aclaró que no acepta el texto del Presidente como principal y ya comenzó a hacer malabarismos en la reunión preparatoria de la Conferencia sobre Financiación para el Desarrollo. A fines de enero, en Ginebra, la Unión Europea simplemente leyó la Declaración Ministerial, como si no existiera el texto del Presidente, y así introdujo un lenguaje nuevo en la declaración, algo como: "Conforme a la declaración de Doha, nosotros, como gobiernos, nos congratulamos del comienzo de las negociaciones en estos cuatro temas".

Eso fue muy deshonesto. Entonces, las ONG pidieron la palabra y declararon: "Señor comisario europeo, usted está siendo deshonesto, usted no leyó a esta gente de Nueva York, que no sabe lo ocurrido en Doha, el texto del Presidente, así que nosotros, como ONG transmitimos lo dicho por el Presidente. Ustedes no pueden decir ‘conforme a la declaración’, sino que deben decir ‘conforme al texto del Presidente’ también nos congratulamos de que no hay acuerdo en torno a las negociaciones". Por fin, la Unión Europea tuvo que retirar todas sus propuestas, gracias a los esfuerzos de las ONG.

Pero habrá que seguir luchando. Por lo tanto, tendremos que munirnos de nuestro conocimiento, nuestra capacidad de defensa y de protesta, a fin de asegurarnos que la OMC no se torne tan nefasta como lo sería si hubiera temas nuevos.

Antes de cerrar este tema quiero insistir en tres cosas:

1) La "agenda para dar vuelta la OMC", que será discutida y hablaremos sobre agricultura, TRIPS, servicios, etc. Debemos cambiar esas cosas o sacarlas.

2) Debemos luchar muy duro para asegurarnos de que esos nuevos acuerdos, tan nefastos, no ingresen a la OMC.

3) Por último, para que eso ocurra, la OMC debe abrirse, debe democratizarse. En primer lugar para los propios gobiernos, no para las ONG. En otras palabras, la mayoría de los miembros de la OMC deben poder participar. Y en segundo lugar, la sociedad civil debe tener también la oportunidad de ver lo que está ocurriendo, porque de ese modo todo se vuelve más transparente y, cuando esto ocurre, los manipuladores tienen menos posibilidades de actuar.

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Ponencia presentada en el Taller "Nuestro mundo no está en venta. La OMC: qué es y qué está mal en ella", organizado por la Red del Tercer Mundo durante el II FSM.






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