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Bioseguridad


Nº 160 - abril-junio 2005

Nuevas pruebas del peligro del herbicida Roundup

por Chee Yoke Heong

Nuevos estudios demuestran que Roundup, el herbicida más usado del mundo para agricultura y jardinería, puede dañar la salud. Esto tiene enormes implicaciones porque la gran mayoría de los cultivos transgénicos plantados están diseñados para tolerar ese herbicida, cuyo uso tiende a aumentar.

Nuevos estudios de ambos lados del Atlántico revelaron que Roundup, el herbicida más usado del mundo, puede provocar daños a la salud humana y animal. Es mucho lo que está en juego, porque más de 75 por ciento de los cultivos transgénicos en todo el mundo fueron diseñados para tolerar el glifosato, el principio activo de Roundup. Este herbicida de la empresa Monsanto ostenta la mayor porción del mercado.
El uso de Roundup ha aumentado en especial en los países que cultivan alimentos modificados genéticamente por Monsanto para tolerar ese herbicida, como la soja Roundup Ready. Roundup elimina todas las plantas excepto los cultivos que fueron manipulados genéticamente para tolerarlo. Aunque la patente del herbicida venció en setiembre de 2000, Monsanto mantiene un mercado cautivo y creciente, porque los cultivos involucrados fueron modificados para tolerar únicamente al herbicida Roundup.
Por mucho tiempo se afirmó que Roundup era seguro para la salud humana y el ambiente, y al mismo tiempo eficaz para erradicar la maleza. El producto combina glifosato y otras sustancias químicas, incluido el surfactante (detergente) polioxietileno-amina, para que el herbicida penetre mejor en las plantas.
Sin embargo, dos recientes estudios muestran que Roundup no es tan seguro como sus promotores afirman. Esto tiene graves consecuencias, porque la mayor parte de los cultivos transgénicos comerciales están diseñados para tolerar el glifosato (especialmente Roundup) y estudios independientes muestran una tendencia creciente en el uso del herbicida, aunque la industria afirma que cada vez se precisa menos cantidad y que eso hace más “ecológicas” a las plantas. Ahora, se han descubierto graves efectos también en la salud humana.

Roundup amenaza la salud humana

Un grupo de científicos encabezados por el bioquímico Gilles-Eric Seralini, de la Universidad de Caen (Francia), descubrió que las células de placenta humana son muy sensibles a Roundup en concentraciones inferiores a las utilizadas en la agricultura. Los hallazgos se publicaron en marzo en Environmental Health Perspectives, una publicación estadounidense.
Seralini y su equipo decidieron profundizar en los efectos del herbicida sobre la placenta humana después que un estudio epidemiológico en la provincia canadiense de Ontario demostrara que la exposición al glifosato casi duplica el riesgo de abortos espontáneos en gestaciones avanzadas.
El equipo francés halló que dosis muy bajas de glifosato provocaban efectos tóxicos en células placentarias humanas, y dosis aún más bajas causaban trastornos endócrinos. El estudio demostró que el glifosato mata una gran proporción de esas células después de dieciocho horas de exposición a concentraciones menores que en el uso agrícola. Esto podría explicar la gran incidencia de partos prematuros y abortos espontáneos en mujeres agricultoras de Estados Unidos que usan glifosato, señalaron los investigadores.
Asimismo, advirtieron que, como el glifosato se usa en todo el mundo, sus residuos pueden entrar en la cadena alimentaria, y además se han descubierto como contaminantes de cursos fluviales. Aunque Roundup y productos similares están dirigidos a combatir la maleza, “se han transformado en un producto alimenticio, porque se utilizan sobre cultivos transgénicos que pueden absorberlos sin morir”, dijo Seralini al diario francés Le Monde.
Los científicos también compararon los efectos tóxicos de Roundup (la fórmula comercial más común de glifosato y aditivos químicos) y el glifosato (el ingrediente activo) por sí mismo, y encontraron que el efecto tóxico de éste aumenta en presencia de los aditivos de Roundup. Estos aditivos tienen una función “facilitadora”, y como resultado Roundup es siempre al menos dos veces más tóxico que su ingrediente activo, el glifosato. El efecto tóxico también aumenta con el tiempo y se registró en concentraciones diez veces menores a la agrícola.
Los investigadores concluyeron que tanto el glifosato como Roundup provocan efectos tóxicos en mamíferos. Seralini pretende ampliar los estudios en animales.

Roundup “letal”

Otro estudio científico de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos), publicado en abril de 2005, sugirió que Roundup es también un peligro para otras formas de vida además de las hierbas malas.
En uno de los estudios más amplios acerca del efecto de pesticidas sobre organismos no elegidos en ambiente natural, el biólogo Rick Relyea descubrió que Roundup es “extremadamente letal” para los anfibios. El herbicida causó una reducción de 70 por ciento de la biodiversidad anfibia y 86 por ciento en la cantidad total de renacuajos.
Las crías de rana leopardo y rana gris fueron completamente eliminadas, y casi eliminadas las de sapo y rana de bosque. Otra especie de rana no resultó afectada.
“La conclusión más sorprendente de esto es que Roundup, diseñado para matar plantas, resultó extremadamente letal para los anfibios”, destacó Relyea, quien realizó el estudio en el Laboratorio de Ecología Pymatuning, en una declaración publicada por el centro médico de la Universidad de Pittsburgh. “Pusimos Roundup, y al día siguiente observamos los estanques y estaban llenos de renacuajos en el fondo. Luego repetimos el experimento para verificar el resultado (...) Nadie hubiera sospechado que Roundup era tan letal para los anfibios”, agregó.
Inicialmente, Relyea realizó el experimento para ver si Roundup afectaba indirectamente a las ranas, matando a su fuente de alimentos, las algas. Sin embargo, descubrió que el producto, pese a ser un herbicida, de hecho hacía aumentar la cantidad de algas en el estanque, porque mataba a la mayoría de las ranas. “Es como matar a todas las vacas que pastan en un terreno (...) Habrá más pasto, no porque se lo haga crecer mejor, sino porque todos los animales que comían pasto murieron”, explicó.

Más advertencias

En 2002, un equipo científico encabezado por Robert Belle, del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Roscoff (Bretaña, Francia), demostró que Roundup actuaba sobre una de las fases clave de la división celular, lo cual podría provocar cáncer a largo plazo.
Belle y su equipo habían estudiado durante varios años el impacto de fórmulas con glifosato sobre células de erizos de mar. Utilizaron un modelo reconocido para el estudio de las primeras etapas de la génesis del cáncer, que le valió a Tim Hunt el Premio Nobel de Medicina en 2001.
El equipo demostró que Roundup afectaba un “punto de control” del daño al ADN (ácido desoxirribonucleico), mientras que el glifosato por sí solo no producía ningún daño. Esta conclusión se divulgó en la publicación Toxicological Science en diciembre de 2004. “Demostramos que (Roundup) es definitivamente un factor de riesgo, pero no evaluamos el número de cánceres potencialmente inducidos ni el tiempo que demorarían en manifestarse”, reconoció Belle.
De hecho, existen pruebas directas de que el glifosato inhibe un proceso importante llamado “transcripción del ARN” (ácido ribonucleico) en animales, en una concentración muy inferior a la recomendada para rociar cultivos comerciales. Los científicos demostraron que la exposición a bajas dosis de glifosato y/o el surfactante polioxietileno-amina inhibe esa transcripción y el desarrollo embrionario en erizos de mar,. Esto significa que quienes rocían los cultivos e inhalan el producto están expuestos a riesgos de salud.
Un nuevo estudio también reveló que una breve exposición al glifosato comercial provoca daño al hígado en ratas, indicado por la filtración de enzimas intracelulares de ese órgano. Asimismo, el estudio demostró que el glifosato y su surfactante actúan en sinergia en el producto Roundup para aumentar el daño al hígado.
Mientras, tres recientes estudios de control de casos sugirieron una asociación entre el uso del glifosato y el riesgo de linfoma no Hodgkin, y una investigación en los estados de Iowa y Carolina del Norte, Estados Unidos, entre 53.315 aplicadores de pesticidas sugirió un vínculo entre el uso de glifosato y el mieloma múltiple. El mieloma ha sido asociado con agentes que causan daño al ADN o al sistema inmunológico.
Esta acumulación de pruebas científicas exige más estudios de seguridad y obliga a los gobiernos a revisar con urgencia el uso de Roundup y otras formas de glifosato, así como el cultivo de organismos transgénicos tolerantes a herbicidas.






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