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Tema de tapa


No. 54 - Marzo 1996

PROTOCOLO DE BIODIVERSIDAD

Ultimos descubrimientos sobre ingeniería genética

Los descubrimientos más recientes sobre ingeniería genética confirman las graves insuficiencias en la reglamentación y los procedimientos de prueba existentes, así como el grado de imposibilidad de prever los impactos ecológicos de los organismos transgénicos. Los siguientes estudios son de fundamental importancia:

1. Impacto sobre los organismos del suelo y la vida vegetal En la reunión anual de 1994 de Ecological Society of America, investigadores de la Universidad del Estado de Oregon informaron sobre ensayos realizados para evaluar una bacteria genéticamente manipulada, diseñada para convertir desechos de cultivos en etanol.

Una bacteria típica que habitaba zonas de raíces, la Klebsiella planticola, fue manipulada con la nueva capacidad de producir etanol en la zona de las raíces, y la bacteria manipulada fue agregada a cámaras del suelo en las cuales se cultivaban plantas de trigo. En un tipo de suelo, todas las plantas que recibieron tratamiento con microorganismos genéticamente manipulados murieron, mientras que las plantas precursoras y las que no recibieron el tratamiento se mantuvieron sanas.

También en todos los casos los hongos micorrizos del sistema radical fueron reducidos a menos de la mitad, lo cual arruinó la absorción de nutrientes y el crecimiento vegetal. Este resultado fue imprevisible. Se sabe que la disminución de este hongo vital lleva a que las plantas sean menos competitivas con las malezas, o más susceptibles a enfermedades.

La importante investigadora Elaine Ingham concluyó que estos resultados suponen que puede haber efectos significativos y serios resultantes de agregar OGMs al suelo. Los ensayos, que recurrieron a un sistema nuevo y global, refutaron suposiciones previas de que no se habían visto efectos ecológicos de significación cuando se agregaban OGMs a los sistemas de prueba. Ingham hizo hincapié en los siguientes puntos:

(a) Solamente se han probado en realidad los efectos ecológicos de 14 organismos genéticamente manipulados, conjunto mínimo como para aplicar ampliamente cualquier principio, o afirmar que otros organismos manipulados (con modificaciones genéticas totalmente distintas) no tendrán impactos.

(b) Los sistemas de prueba para determinar si sumar estos organismos manipulados desemboca en repercusiones ecológicamente significativas han consistido con frecuencia en suelos estériles, suelos sin plantas, o sistemas sin otros organismos presentes que pudieran ser afectados o impactados.

(c) Hubo con frecuencia recursos alimentarios inadecuados en esos sistemas de testeo y los organismos manipulados por lo general no se reprodujeron durante el curso de la prueba y no cumplieron la función para la cual fueron manipulados.

El informe subraya que los efectos sobre todo el ecosistema deben ser comprendidos, no solamente en partes aisladas, porque los productos biotecnológicos van a tener una gama de impactos muy superior que la que tienen sólo en los organismos manipulados. Es fundamental que los efectos sobre todo el ecosistema sean evaluados, antes de efectuar una liberación. Un equipo de investigadores de la misma universidad evaluó posteriormente las pautas, códigos y reglamentaciones de bioseguridad existentes, incluido el proyecto de Pautas Técnicas Internacionales de Seguridad, actualmente difundidas y promovidas por el PNUMA. El equipo llegó a la conclusión de que ninguno de ellos podría haber logrado captar el riesgo que representa la Klebsiella Planticola manipulada.

2. Rápida transferencia de transgenes por hibridación espontánea entre colza manipulada y un pariente silvestre

En 1994, investigadores científicos de Dinamarca informaron sobre la existencia de pruebas suficientes de que una planta de colza genéticamente manipulada para ser tolerante a herbicidas trasmitió el transgene a una hierba silvestre emparentada, la Brassica campestris ssp. campestris. Esta transferencia puede tener lugar solamente en dos generaciones de la planta.

En Dinamarca, la B. campestris es una hierba común en los campos donde se cultiva colza, en los que la eliminación selectiva con herbicidas es actualmente imposible. La maleza silvestre emparentada con ésta es común en muchas partes del mundo. Una forma de evaluar el riesgo de liberar colza transgénica es medir el índice de hibridación con B. campestris, porque ciertos transgenes podrían convertir a su pariente silvestre en una maleza más agresiva e inclusive más difícil de controlar. Los resultados del equipo danés demostraron que puede haber altos niveles de hibridación en el campo (Jorgensen, R. y Andersen, B. 1994). Sus ensayos de campo revelaron que se produjeron entre 9 y 93% de semillas híbridas en distintas condiciones. Los científicos también advierten que como es probable que el gene para la resistencia a herbicidas se transfiera a la maleza, esta estrategia herbicida será inútil luego de transcurridos algunos años. Al igual que muchas otras malezas, la B. campestris con transgenes de colza puede ser preservada por muchos años pese a los esfuerzos por exterminarla. Arribaron a la conclusión de que la B. campestris con el transgene tolerante a herbicidas puede presentar riesgos económicos para los agricultores y para la industria biotecnológica. Finalmente, los ecosistemas naturales pueden verse afectados.

Otros científicos interesados en el tema agregaron que la divulgación potencial del transgene será en efecto amplia porque la colza es polinizada por insectos, y es sabido que las abejas se desplazan a grandes distancias. La existencia de malezas emparentadas con la B. campestris en amplias regiones del mundo representa graves riesgos una vez que la colza transgénica sea comercializada. En respuesta a las conclusiones del equipo danés, los gobiernos de Dinamarca y Noruega adoptaron medidas contra la plantación comercial de la planta manipulada. Sin embargo el gobierno del Reino Unido aprobó su comercialización.

3. Supervivencia y propagación de organismos genéticamente manipulados/ADN de confinamiento

Los OGMs que están siendo diseñados actualmente para su venta comercial fueron pensados para ser fuertes y robustos. Pueden migrar, mutar y multiplicarse. Esta naturaleza autoduplicadora del material genético y propagación lateral a través de los ecosistemas desemboca en una situación intrínsecamente inestable e impredecible. En contraste, las cepas de laboratorio de OGMs supuestamente no fueron pensadas para sobrevivir en el medio ambiente abierto. Es por eso que con frecuencia se supone que el medio ambiente está protegido de la propagación de organismos genéticamente manipulados utilizados en condiciones de confinamiento (laboratorios).

Problema de "supervivencia"

No obstante, han surgido una cantidad cada vez mayor de pruebas que demuestran la viabilidad de los OGM pensados para ser incapaces de vivir fuera de condiciones de laboratorio. Se ha descubierto que estos organismos sobreviven en agua residual, en fango residual en ecosistemas terrestres y acuáticos (ríos, lagos y especialmente en partículas de nieve en el fondo de los lagos). En apariencia, los microorganismos "averiados" evidentemente han logrado sobrevivir y competir con microorganismos autóctonos.

Los riesgos potenciales existen incluso donde los organismos genéticamente manipulados sobreviven sólo por un corto período en el entorno natural, porque algunos de ellos pueden inclusive ser capaces de transferir parte de sus ácidos nucleicos a otros miembros de determinado ecosistema por medio de conjugación inclusive si no poseen plasmidas autotrasmisibles (Shoemaker, Anderson, Smithson, Wang y Salyers, 1991). La propagación de indicadores de resistencia a antibióticos a través de comunidades bacterianas demuestra que la transferencia de genes es probable que ocurra no solamente en condiciones artificiales sino también en condiciones naturales.

Asimismo se ha comprobado en una serie de experimentos la persistencia de ADN en laboratorios, en plantas de tratamiento a aguas residuales, en sistemas acuáticos, en suelos y en aparatos digestivos de mamíferos. El ADN ingerido con la comida no es completamente disociado en el aparato gastrointestinal y es encontrado inclusive en el torrente sanguíneo y en los glóbulos blancos (Schubbert y otros, 1994). Los efectos de largo plazo en el ecosistema de estos sobrevivientes son desconocidos. Además existen pruebas de ensayos con ratones y aves de que no es improbable que ocurra transferencia genética en el aparato digestivo (Doucet-Populaire, F, 1992; Guillot, J. F. y Boucaud, J. L., 1992).

Cuando se diseñan bacterias para su uso en condiciones de confinamiento (frecuentemente con demandas especiales de nutrientes no fácilmente disponibles o totalmente inexistentes en el medio ambiente natural) logran sobrevivir y competir con microorganismos locales, podemos esperar que esas bacterias que no fueron pensadas para sobrevivir en el medio ambiente natural tengan sorpresas guardadas.

Problema "latente"

Un proyecto de investigación de la Universidad Técnica de Zurich demuestra que las bacterias pueden penetrar en el suelo hasta varios metros de profundidad en condiciones de lluvia. La percepción hasta ahora era que las bacterias sólo residen en la zona de la superficie del suelo. En segundo lugar, el estudio reveló que las bacterias pueden cambiar a un estado latente. El 90% de Pseudomonas fluorescens estudiadas estuvieron en estado latente durante varios meses (Chem, Rundschau, 13 de abril de 1995).

El problema del estado latente está recibiendo cada vez más atención por parte de los científicos, puesto que los resultados difieren tremendamente según si hay conteo directo o el conteo es solamente a través de células cultivables. Por ejemplo, se ha determinado que el agua de mar con sus elevadas concentraciones de sal puede resistir el estado latente.

Estas conclusiones tienen importantes repercusiones: las bacterias manipuladas con efectos ambientales perjudiciales pueden sobrevivir y propagarse más allá de lo esperado. En entornos donde las precipitaciones son frecuentes y abundantes, por ejemplo en países tropicales, la desestabilización de los ecosistemas del subsuelo puede ser devastadora.

4. Débil monitoreo: el caso de un virus con el gene escorpión-venoma

En 1994 el Comité Asesor sobre Liberaciones en el Medio Ambiente (sigla en inglés: ACRE), en medio de una tormenta de protestas, aprobó para prueba liberaciones de un virus construido con gene de venoma-escorpión como control de plagas contra la mariposa blanca de calabaza. Desde entonces se ha revelado un catálogo de errores:

(a) El científico que trabajaba en ello no informó a ACRE de la amplia gama de huéspedes del virus, que incluye a muchas otras especies de mariposas, algunas de las cuales son especies protegidas.

(b) El virus se escapó y llegó más allá de la zona de ensayo, lo cual se supo en ese momento, pero no se hizo intento alguno de rastrear la fuga ni se informó a ACRE al respecto.

(c) Hubo una confusión entre el virus del venoma manipulado genéticamente y el virus natural, lo cual desembocó en que las larvas fueron rociadas con el equivocado.

(d) El virus natural es casi tan eficaz para matar larvas y no existe en su forma natural en el Reino Unido (informado en The Splice of Life, Bulletin of the Genetics Forum vol. 1, No. 8/9, mayo de 1995).

5. La bacteria degradante 2,4-D tiene efectos nocivos

Un microorganismo genéticamente manipulado fue construido para descontaminar los suelos agrícolas que contenían el contaminante ácido 2,4-diclorofenoxiacético (2,4-D). Sin embargo, se informa que el producto de disociación con el que actúa la bacteria, el 2,4-diclorofenol (2,4-DCP) resultó ser todavía más tóxico que el 2,4-D, contaminante al cual estaba dirigido (Bazin, M. J. y Lynch, J. M., eds, 1994)

Se pudo determinar también que este OGM tiene impacto negativo en la comunidad de hongos cuando se agrega a un suelo de pasturas en el desierto (Doyle, y otros, 1995). En un suelo similar, con menos materia orgánica y menor humedad, el organismo no degradó al 2,4-D (Ingham y otros, 1995). En suelo agrícola, la pérdida de componentes micóticos del suelo puede estar señalando la degradación del suelo. En suelos forestales, esta pérdida puede llevar a problemas de regeneración y a la pérdida de los árboles existentes. Este OGM nunca ha sido probado en suelo forestal. Sin embargo, conforme a las normas actuales de evaluación de riesgos, no hay restricciones al uso de este OGM en sistemas forestales, puesto que actualmente los impactos en las comunidades micóticas no están incluidos en las evaluaciones de bioseguridad.


Evaluaciones científicas en torno a la bioseguridad

Un dedicado equipo de científicos y ONGs ha estado trabajando con delegados oficiales, brindando información a través de seminarios y foros y documentos informativos. De particular influencia fue el detallado informe titulado "Bioseguridad: Conclusiones Científicas y la Necesidad de un Protocolo", emitido por la Conferencia de las Partes de la Convención de Biodiversidad, en noviembre del año pasado. Un proyecto anterior se había hecho circular en la reunión del grupo de expertos de la Convención, celebrada en Madrid, en julio de 1995.

El informe surgió de una iniciativa de diversas ONGs que catalizaron la creación de un Grupo Independiente de Expertos en Bioseguridad, cuyos miembros fueron elegidos por sus conocimientos científicos y ecológicos en materia de repercusiones de la ingeniería genética, así como sus conocimientos técnicos en derecho ambiental internacional.

Este grupo estuvo integrado por Tewolde Egziabher (Etiopía), Vandana Shiva (India), Mae-Wan Ho (Reino Unido), Brian Goodwin (Reino Unido), Elaine Ingham (EUA), Beatrix Tappeser (Alemania), Regine Kollek (Alemania), Nicanor Perlas (Filipinas), Diana Pombo (Colombia), Gurdial Singh Nijar (Malasia), Chee Yoke Ling (Malasia) y Dan Leskien (Alemania).

A continuación presentamos un resumen del informe que expone recientes descubrimientos científicos, peligros, riesgos y criterios de evaluación de organismos genéticamente manipulados (OGM). (*)

(*) A efectos de recibir el informe completo, se puede contactar la Red del Tercer Mundo: Third World Network 228 Macalister Road Penang 10400 Malasia fax: 60-4-2264505 e-mail: twn@igc.apc.org twnpen@twn.po.my
Impactos socioeconómicos de la biotecnología

Los impactos socioeconómicos de la comercialización de cultivos y productos genéticamente manipulados son especialmente preocupantes para los países en desarrollo. El cultivo o producto transgénico podría sustituir los cultivos de exportación tradicionales como la vainilla y el algodón. Esto podría lesionar a los países cuyos ingresos dependen de una limitada cantidad de cultivos.
Para la mayoría de las sociedades rurales que dependen de variedades de cultivo tradicionales para su supervivencia y sustento, los cultivos transgénicos podrían equivaler al desplazamiento de aquellas variedades a través de los mecanismos descritos. Los riesgos ecológicos creados tendrían un impacto socioeconómico adverso directo sobre las poblaciones rurales. Además, los cultivos transgénicos patentados podrían impedir el uso de especies donantes o receptoras no transgénicas por parte de agricultores tradicionales, llevando a la pérdida de variedades naturales y a mayores costos de producción en tanto que los agricultores tendrían que pagar entonces semillas patentadas y consiguientemente los necesarios herbicidas, insecticidas y fertilizantes.
Así como la industria biotecnológica pone el acento en la promesa de beneficios económicos de la ingeniería genética, los gobiernos, especialmente de los países en desarrollo, deben justipreciar el potencial económico de las prácticas tradicionales para contribuir con la agricultura sustentable. Subyacente en estas opciones políticas deberían estar la protección y promoción de la biodiversidad agrícola.
Peligros y riesgos

Se reconocen actualmente tres riesgos principales: 1. Efectos de productos transgénicos (primarios y secundarios) en organismos no deseados (a) Se manipulan muchas plantas para producir plaguicidas o drogas tóxicos, haciéndolos "resistentes a plagas". Pese a que las plagas son blancos deseados de estas nuevas sustancias, esto no significa que sean las únicas especies que los ingieran y reaccionen a los nuevos componentes químicos de las plantas. Y por lo tanto, estas especies pueden presentar riesgos aunque no sean el blanco de los organismos, es decir aunque no se tenga la intención de afectarlos. Pueden existir efectos perjudiciales no solamente en la salud de seres humanos y mamíferos herbívoros sino también amenazas a organismos ecológicamente importantes como ser insectos beneficiosos.
(b) Una clase de organismos no elegidos como objetivo son los organismos del suelo. Con frecuencia no son tomados en consideración por la actual práctica de evaluación de riesgos, pero juegan un papel preponderante en la fertilidad del suelo y la salud vegetal. A través de las raíces de OGMs o a través de sus residuos de cosecha los nuevos químicos ingresan a la ecología del suelo y pueden resultar perturbadores.
(c) Puede haber evolución de los nuevos patógenos por recombinación del vector o por mutación cuando gran cantidad de vectores genéticamente modificados se introducen efectivamente. Los vectores para la transferencia de genes son construidos específicamente para superar las barreras de las especies. Amplían el potencial evolutivo para infectar a una amplia gama de huéspedes. Muchos de los vectores que se usan son modificaciones de organismos patogénicos pero han sido desactivados e "inutilizados" de diversos modos de manera de retirar su patogenicidad, es decir su capacidad de provocar enfermedades. De este modo se espera quitarles sus riesgos potenciales.
El retiro de la patogenicidad, sin embargo, no está garantizado. Los vectores igualmente tienen la capacidad de recombinarse con los patógenos originales. Esto significa que pueden dar surgimiento a superpatógenos que combinen la patogenicidad readquirida con una ineficacia ampliada para una gama de huéspedes más amplia.
(d) La incorporación de rutina de genes indicadores de selección de resistencia a antibióticos puede tener repercusiones en la salud pública puesto que acelera la evolución de la resistencia a antibióticos. Por ejemplo, la kanamicina en el tomate genéticamente manipulado "Flavr Savr" es utilizada para controlar la tuberculosis, la cual está aumentando en todo el mundo.
(e) Riesgos similares pueden surgir con peces, mariscos e insectos genéticamente manipulados.
(f) El transgene podría traer aparejados efectos transgénicos o estimularlos por los desequilibrios en la química de la planta u otro organismo huésped. Los productos alimentarios genéticamente manipulados que no están etiquetados como tales podrían amenazar a los consumidores con alergias, mientras que los trabajadores del campo expuestos a cultivos transgénicos insecticidas pueden desarrollar alergias. Las decenas de muertes y la invalidez de cientos de personas en 1989 por el síndrome de eosinofiliamialgia (ESM) que estaba vinculado a una serie de L-triptofano sintético producido por una cepa genéticamente manipulada de bacilo amiloliquefaciens, es una advertencia a tener en cuenta, en la imprevisibilidad de los productos alimentarios genéticamente manipulados.
2. Establecimiento y propagación de plantas de cultivo transgénicas a lugares donde no estaban destinadas Esto ya se sabe con relación a las plantas comunes no transgénicas. Se espera que las plantas transgénicas sean más competitivas debido a la incorporación de genes resistentes a plagas y herbicidas, así como genes para resistencia a otros venenos ambientales. Esas plantas pueden entonces convertirse en malezas nocivas, reduciendo así la biodiversidad natural y menoscabando los futuros recursos genéticos para plantar mejores plantas de cultivo y para asegurar la futura seguridad alimentaria. Esta amenaza es mayor para muchos países en desarrollo porque la mayoría de los centros mundiales de origen y diversidad de cultivos están ubicados en esos países.
3. Transferencia por hibridación e introgresión de transgenes de cultivos en parientes silvestres Las plantas de cultivo transgénicas podrían también convertirse en un conducto a través del cual los genes transferidos podrían trasladarse a parientes silvestres de esos cultivos, dominar y desplazar a los parientes silvestres que son esenciales para mantener la diversidad y las existencias genéticas. Esta transferencia por hibridación ya ha sido informada en el caso de la colza por parte de científicos daneses en 1994. Nuevamente esto amenaza la diversidad, la agricultura sustentable y la seguridad alimentaria, con los países en desarrollo (donde se encuentran los centros de diversidad) enfrentando riesgos particulares.




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