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No. 58 - Julio 1996

DECLARACION INTERNACIONAL CONJUNTA DE ONGs PARA UNCTAD IX

Globalización no debe ser a expensas de los pueblos

Publicamos a continuación la Declaración de las organizaciones no gubernamentales (ONGs) participantes de la IX Reunión de la UNCTAD, reunidas entre el 24 y el 28 de abril de 1996, en Midrand, Sudáfrica. Este documento fue presentado el 2 de mayo por Martin Khor, de la Red del Tercer Mundo, en la Sesión Plenaria de la UNCTAD IX.

Introducción Nosotros, representantes de movimientos sociales y ONGs que mantuvimos nuestras propias reuniones preparatorias y participamos en UNCTAD IX, tenemos la visión común de un desarrollo mundial equitativo entre los países y dentro de ellos, que satisfaga las necesidades económicas, sociales y culturales de todos los seres humanos, y que esté en armonía con el medio ambiente.

Consideramos que el mundo tiene recursos suficientes para satisfacer esas necesidades. Sin embargo, los problemas de pobreza, desigualdad, desempleo y degradación ambiental están peor aún que antes. Debido a los continuos conflictos después de la Guerra Fría y la creciente crisis del medio ambiente, el futuro de la Tierra y la humanidad está más en juego que nunca.

Ante esta situación, nos complace que los gobiernos hayan decidido examinar el tema de la globalización como punto central de UNCTAD IX.

Globalización, liberalización y marginación

Como miembros de la sociedad civil, estamos sumamente preocupados por los efectos de la globalización, acompañada de la liberalización y de un cambio de la atención política, tanto a nivel internacional como en la mayoría de los países, que pasó de una mayor amplitud en la que los temas centrales eran de carácter social, a la estrechez de miras cuyo interés principal es la competitividad económica.

La globalización y la liberalización favorecieron el aumento de los poderes y derechos de las grandes empresas y del sector privado, y el protagonismo cada vez menor de los estados en lo nacional y de las Naciones Unidas en lo internacional. En todos los países el público queda cada vez menos protegido ante los vaivenes y las fuerzas del mercado. La pobreza y el desempleo aumentaron en muchos países, y también son numerosos los casos en que el Estado está abandonando (o es forzado a abandonar) su función de contrarrestar los efectos perniciosos de las fuerzas desatadas del mercado.

Un aspecto negativo de la globalización es la forma en que las políticas nacionales más cruciales son formuladas ahora por instituciones mundiales controladas por el Norte y que actúan, primordialmente, en función de los intereses de una elite y de las grandes empresas. Esto ha menoscabado seriamente la soberanía de muchos países del Sur. Por ejemplo, las políticas de ajuste estructural concebidas por el Banco Mundial y el FMI y aplicadas a varios países en desarrollo, colocaron la carga del ajuste económico en los pobres y aumentaron las desigualdades sociales y la inestabilidad política. En efecto, los pobres han tenido que pagar el servicio de la deuda externa, y lo han hecho con las vidas, la salud y el empobrecimiento de millones de personas (especialmente niños). Un fenómeno de ese tipo es trágico y vergonzoso y los gobiernos deben comprometerse a que no continúe ocurriendo o se reitere. La liberalización también ha sido a expensas del medio ambiente, en la medida en que aumentó la transferencia mundial de modelos de consumo y producción insustentables.

La Ronda Uruguay intensificó el proceso de liberalización. A partir de nuestras propias experiencias en muchas partes del mundo, no compartimos el "optimismo" de que mayor libertad en el comercio y la inversión resolverán los problemas relacionados con el desarrollo. Por el contrario, para los países más pobres la liberalización puede y de hecho ha significado la apertura a importaciones y empresas extranjeras, que tienen el poder -y en muchos casos lo han logrado- de dejar sin trabajo a las empresas locales. En muchos países africanos existe un proceso de desindustrialización. Es un mito que la Ronda Uruguay y la liberalización del comercio y la inversión beneficien a todos. Por el contrario, los ricos y poderosos están haciendo uso de la liberalización para explotar aún más a los pobres y débiles.

La Organización Mundial de Comercio (OMC) surge como el organismo económico internacional más poderoso, y está siendo utilizado por las empresas y gobiernos del Norte para imponer en el Sur nuevas normas y disciplinas que puedan abrir los mercados de esos países, y a la vez tratar de obstruir sus capacidades locales de desarrollo. Incluso antes de que los pueblos del Sur puedan entender y absorber los efectos de la Ronda Uruguay, los gobiernos del Norte están presionando de manera intensa para incluir más temas en la agenda de la OMC, como inversión y normas laborales. Esta presión equivale a una intimidación y es inaceptable.

La continuada crisis del desarrollo

Ahora escuchamos loas sobre los mitos de la globalización, pero la realidad es que muchos países en desarrollo siguen atrapados en la pobreza, que en gran medida es provocada por estructuras internacionales económicas, comerciales y financieras desiguales e injustas.

Las relaciones de intercambio de los países del Tercer Mundo productores de productos básicos han sufrido una tendencia de largo plazo a la baja, provocando enormes pérdidas de ingresos. El problema de la deuda continúa drenando recursos. La liberalización del comercio y la inversión amenaza las economías debilitadas.

Se han impuesto regímenes de derechos de propiedad intelectual que elevarán los precios de los productos tecnológicos y las importaciones. También harán peligrar las oportunidades de los países del Sur de desarrollar sus propias tecnologías y programas industriales. Como resultado de la existencia de estructuras desiguales, el Sur transfiere anualmente miles de millones de dólares de recursos al Norte. Estas salidas superan en varias veces la cantidad de ayuda recibida, que, en el ínterin, ha disminuido considerablemente.

Estos son todos los temas y problemas con los que la UNCTAD ha estado lidiando. El hecho de que estos problemas sigan existiendo y hayan empeorado demuestra que más que nunca es extremadamente necesario que exista un organismo internacional de desarrollo como la UNCTAD.

Coincidimos en que una parte importante de la crisis del desarrollo es también resultado de factores internos, tales como políticas erróneas, mala gestión, abuso de poder e inversiones en proyectos caros y mal concebidos. Las ONGs han criticado duramente a sus gobiernos por estas políticas y prácticas. No obstante, estos factores internos no deberían ser utilizados como argumento o excusa para culpar del subdesarrollo a los gobiernos del Sur, cuando gran parte del problema radica en las estructuras internacionales.

Para lograr un desarrollo sustentable a escala mundial así como un desarrollo más equitativo, es necesario aplicar grandes cambios estructurales a los modelos de consumo y producción del Norte, que sigue siendo la fuente principal de la crisis mundial del medio ambiente. Además, las sociedades del Norte enfrentan también muchos problemas sociales, incluso el desempleo y recortes en los presupuestos destinados a la seguridad social, lo que crea un terreno de descontento público en contra de la liberalización y la globalización. Problemas como políticas económicas inadecuadas y corrupción, que generalmente se atribuyen al Sur, son también importantes en el Norte. El tema de la gobernación se aplica no sólo a nivel nacional para el Sur sino igualmente para el Norte y más aún a nivel internacional, donde no existen mecanismos para un gobierno ecuánime, equitativo y justo.

En muchas economías en transición existen también muchos problemas similares a los que enfrentan los países en desarrollo, particularmente los efectos sociales adversos de una liberalización rápida. Estos problemas también merecen la atención de la UNCTAD y de la comunidad internacional.

Temas institucionales

Como miembros de la sociedad civil, nos preocupa que a nivel nacional exista una marginación económica, a medida que los recursos económicos pasan rápidamente de las manos de la gente, las comunidades y el Estado al control de las grandes compañías.

Asimismo nos preocupa que a nivel internacional exista un cambio drástico de la influencia y el poder, que de las instituciones internacionales con una perspectiva y una agenda del desarrollo amplias (como la UNCTAD y otros organismos de las Naciones Unidas vinculados a temas sociales y económicos) han pasado a manos de instituciones (como el Banco Mundial, el FMI y la OMC) que están dominadas por gobiernos del Norte, muy influenciadas por los intereses de las finanzas internacionales y las trasnacionales, y que por lo tanto carecen de una perspectiva amplia del desarrollo.

Este cambio va en contra del interés público, ya que las políticas y perspectivas que representan intereses sociales más amplios están siendo reemplazadas por otras que representan intereses más estrechos y de corte comercial. Esto puede ser positivo para los fuertes pero marginará aun más a los débiles.

Nos preocupa especialmente que algunos gobiernos del Norte intenten menoscabar y cercenar aun más el mandato y las esferas de competencia de la UNCTAD. Por ejemplo, se ha sugerido que el cometido de la UNCTAD quede restringido a ofrecer ayuda técnica a los PMA. Se cuestionan sus funciones como foro para la discusión en torno al desarrollo, la investigación en materia de políticas y la defensa y el fortalecimiento de la posición negociadora del Sur en otros foros. Esto es inaceptable ya que los múltiples cometidos de la UNCTAD son invalorables para el Sur y su eliminación lo haría más vulnerable aun. La existencia de la OMC no implica que la UNCTAD haya perdido importancia. Por el contrario, debido al surgimiento de la OMC, la función de la UNCTAD como foro para una discusión amplia y como organismo de investigación con una orientación hacia el desarrollo es aun más vital.

Nuestras propuestas

Control y regulación de la globalización

La expansión incontrolada de la globalización y la liberalización no debe ser aceptada pasivamente como inevitable e irreversible. La sociedad civil exige que los gobiernos y las instituciones internacionales asuman un papel activo para controlar, regular y reencauzar el proceso de globalización, y lograr que se haga responsable de sus efectos sobre la sociedad y el medio ambiente.

El libre flujo del dinero especulativo que provoca inestabilidad financiera debe ser controlado a través de reglamentaciones internacionales. La UNCTAD debe realizar más estudios sobre estos temas financieros.

Las actividades de las trasnacionales deben ser monitoreadas y controladas a través de mecanismos apropiados. Si bien lamentablemente se detuvo el trabajo de creación de un Código de Conducta para las trasnacionales, la UNCTAD debe desempeñar un papel clave en un proceso renovado por clarificar las obligaciones de las trasnacionales para con los países receptores, con el desarrollo social y con la protección ambiental.

Impactos negativos; la equidad en la liberalización comercial

Es necesario reconocer con honestidad que la Ronda Uruguay tuvo ganadores y perdedores. Habría que compensar plenamente el efecto negativo sobre los PMA y los países importadores netos de alimentos a través de medidas concretas que la OMC (en colaboración con la UNCTAD) debería establecer lo más pronto posible.

La UNCTAD debería analizar permanentemente el impacto de la liberalización comercial sobre los países en desarrollo y brindar asistencia en las negociaciones y en el monitoreo de los problemas de aplicación.

La OMC no debe dedicarse exclusivamente a la liberalización comercial sino incorporar además el tema del reparto equitativo de las ganancias y las pérdidas como parte integral de sus principios, normas y negociaciones. Hay que eliminar todos los obstáculos comerciales (incluidos los aranceles) contra todos los productos de los PMA.

Los países en desarrollo deben mantener el derecho de protegerse de la importación de alimentos para garantizar internamente su seguridad alimentaria.

Los países desarrollados no deben utilizar medidas unilaterales, tales como el super artículo 301 de Estados Unidos. También deben abstenerse de utilizar otros instrumentos como medidas antidumping y subsidios a la exportación si son usados con móviles proteccionistas.

La futura agenda de comercio

El centro de interés de la OMC debe ser estudiar los problemas que enfrentan los países en desarrollo y los PMA en la aplicación de la Ronda Uruguay, pues ese ajuste les ha acarreado dificultades enormes. Para superar todos estos problemas es necesario monitorearlos sistemáticamente y, cuando sea necesario, hacer propuestas para enmendar las normas comerciales existentes. La UNCTAD debe prestar asistencia en este ejercicio de monitoreo e investigación. Los países del Norte deben abstenerse de agregar nuevos temas (tales como normas laborales y de inversión) a la agenda de la OMC ya que ciertamente esto sobrecargaría al sistema comercial. La discusión de ese tipo de temas debe darse en la UNCTAD y en otros ámbitos afines en los que el desarrollo sirve de marco general, y no en la atmósfera tensa de la OMC, con su centro de interés puesto en la formulación de normas, su naturaleza de carácter jurídicamente obligatorio y su sistema de solución de diferencias que supone sanciones comerciales.

En especial, exhortamos a los gobiernos y a la Secretaría de la OMC a no introducir un acuerdo multilateral de inversión que otorgue derechos tan poderosos a las compañías extranjeras para establecerse en los países y recibir trato nacional (es decir, ser tratadas como si fueran una compañía nacional). Un acuerdo de ese tipo suprimiría los derechos de los gobiernos a regular las inversiones extranjeras y esto podría amenazar seriamente la posición de las entidades económicas locales. Un acuerdo de ese tipo también supondría retrotraer el mundo a los tiempos del colonialismo. La UNCTAD debe ser el lugar donde se discuta sobre el equilibrio de los derechos y obligaciones de los inversores y los países receptores.

En la Conferencia Ministerial de la OMC que se celebrará en Singapur en diciembre de 1996, los gobiernos del Norte y la Secretaría de la OMC no deben presionar para que se profundice la liberalización a expensas de los países en desarrollo, sino que deben tomar en consideración que la sociedad civil ha asumido una creciente preocupación por el fenómeno de la globalización. También exhortamos a los gobiernos del Sur a prepararse para esta reunión y resistir las propuestas de incluir temas nuevos. La reunión debe centrarse en los efectos adversos actuales y potenciales, en la distribución de las ganancias y las pérdidas, y en los problemas concretos de marginamiento de los PMA. No se debe dar lugar a una nueva Ronda ni a temas nuevos.

Eliminación de obstáculos para el desarrollo y promoción de la capacidad para un desarrollo sustentable

Es necesario eliminar la carga de la deuda de los países más pobres y los PMA ofreciendo una solución de carácter amplio. En particular, debe haber medidas urgentes para un alivio multilateral de la deuda.

Los programas de ajuste estructural deben reconocer las condiciones singulares de los distintos países, incluir en su formulación objetivos de desarrollo social (en lugar de adoptar meramente un enfoque de creación de "redes sociales"), y así asegurar que la carga del ajuste recaiga más en la elite económica que en los pobres.

Es necesario revertir la drástica reducción de la Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD). Debe mejorarse la calidad de la ayuda -poniendo énfasis en la erradicación de la pobreza y en el desarrollo social- y por otro lado debe incrementarse, conforme a los compromisos asumidos hace tiempo por el Norte. Debe destinarse un porcentaje mayor de ayuda a los PMA, especialmente para crear en las comunidades pobres capacidad para confiar en sus propios medios.

Para los tres temas referidos, la UNCTAD debe desempeñar un papel de mayor preponderancia en la investigación y la presentación de propuestas para su solución.

La reducción a largo plazo de los precios de los productos básicos y la dependencia de los productos básicos que siguen manteniendo muchos países en desarrollo debe resolverse mediante una política amplia con respecto a los productos básicos y al comercio. La UNCTAD debe recibir un mandato renovado para llevar adelante un nuevo intento mundial de ayudar a los países en desarrollo a diversificarse, promover una producción sustentable y explorar nuevos instrumentos para la fijación de los precios y el manejo de los riesgos como medidas transitorias en el camino hacia economías equilibradas, integradas y sustentables. El Fondo Común para los Productos Básicos debe recibir los aportes necesarios para ser efectivo.

La UNCTAD también debe desempeñar un papel más activo en la integración de los nuevos paradigmas -de un desarrollo sustentable, centrado en el ser humano- que surgen de las Conferencias de las Naciones Unidas, de los nuevos enfoques del desarrollo en los que el crecimiento económico se centra en la satisfacción de las necesidades humanas de manera equitativa, considerando los problemas de género y también la protección del medio ambiente.

La futura función de la UNCTAD

Las ONGs abogan por una UNCTAD revitalizada con un mandato sustancial y más firme. Entre sus funciones futuras debe figurar:

a) Un papel analítico: en el comercio, las finanzas, la erradicación de la pobreza y las estrategias de desarrollo, la UNCTAD debe ofrecer investigación y propuestas desde una perspectiva social orientada a la equidad y que tenga como mira un desarrollo sustentable, que contrarreste la perspectiva fuertemente orientada al mercado de otros organismos internacionales. Esto contribuiría al pluralismo y al intercambio saludable de ideas y fórmulas de políticas e impediría una posición monopólica del análisis ortodoxo corriente.

b) Un papel de apoyo para los países en desarrollo: a diferencia de los países desarrollados que tienen instituciones de investigación poderosas -como la OCDE-, los países del Sur carecen de una secretaría. Hoy en día son más importantes que nunca los servicios de la UNCTAD para apoyar y crear en el Sur capacidad para formular políticas, negociar y prestar asistencia técnica en el mejoramiento de la eficiencia de la producción.

c) Foro de discusión: la UNCTAD debe ser el principal foro para discutir temas de desarrollo, incluso las relaciones entre el comercio y otros temas, como inversión, finanzas y tecnología.

La UNCTAD debe llevar a cabo, además, estudios analíticos sobre los problemas que enfrentan los países en transición.

También es necesario que la UNCTAD sea reformada. Existe, en especial, una relativa ausencia de la sociedad civil en sus actividades, aspecto que debería ser abordado de manera adecuada. La UNCTAD debe alentar la participación activa de más ONGs, grupos cívicos y organizaciones populares en sus reuniones y actividades.

Los países desarrollados deben dejar de menoscabar la orientación hacia el desarrollo de la UNCTAD y la independencia intelectual de la Secretaría del organismo, así como dejar de restringir las funciones de dicho organismo. En lugar de eso, deberían reconocer el papel importante que cumple la UNCTAD, particularmente en un mundo globalizado, y fortalecer sus recursos financieros y su posición en el mundo de las organizaciones internacionales.

Por su parte, los países en desarrollo y la Secretaría de la UNCTAD deben asegurar que este organismo permanezca fiel a su visión y objetivos originales, para abrirse camino hacia un orden económico y social mundial más equitativo, donde los países en desarrollo -y dentro de ellos en especial las comunidades de base- puedan construir la capacidad de satisfacer las necesidades humanas en el logro de un desarrollo genuino.

(Fuente: Red del Tercer Mundo)






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