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No. 70 - Agosto 1997

Ambiente

ES HORA DE QUE LOS PUEBLOS ACTÚEN

por Martin Khor

"Esta Sesión Especial debería haber transcurrido como un intento muy honesto de evaluar cuánto se ha avanzado desde la Cumbre de la Tierra de Río", opinó el presidente de la Asamblea General de la ONU, el embajador de Malasia Razali Ismail, quien presidió la Sesión Especial reunida para evaluar los avances logrados desde 1992. Razali considera que la imposibilidad de llegar a una coincidencia que se tradujera en una declaración política reflejó la falta de voluntad de los gobiernos y que ya es tiempo de que las ONG los presionen para que cumplan lo prometido.

La Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas (Río+5) finalizó sin una declaración política sobre medio ambiente y desarrollo. El presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), Razali Ismail, opinó que el resultado general fue "bastante sobrio" y que ahora le tocaba a los actores no gubernamentales actuar desde la base y presionar a los gobiernos para que retomaran los compromisos asumidos.

La sesión, a la que asistieron los jefes de Estado y de gobierno del mundo industrializado y varios del Sur (con la exclusión de los dirigentes de los principales países en desarrollo), finalizó con un mero documento de programa.

Las organizaciones no gubernamentales (ONG), la prensa y varias delegaciones consideraron el resultado como un símbolo y una manifestación del fracaso de la Sesión Especial. Pero el verdadero fracaso fue la incapacidad de los gobiernos de aceptar asumir nuevos compromisos en temas intersectoriales que fueran más vinculantes de lo que firmaron en la Cumbre de la Tierra cinco años atrás. Sin esos compromisos, una declaración política de alto nivel no tendría peso ni credibilidad, dado el incumplimiento del Programa 21 en los dos temas más importantes: la responsabilidad del Norte de brindar mayores recursos financieros y transferencia de tecnología al Sur. Una declaración política, con una redacción amañada para obtener consenso, hubiera, por el contrario, aumentado el nivel de cinismo, erosionando aún más la confianza pública en el proceso posterior a la Cumbre de la Tierra y ahora, en el proceso pos Río +5.

Más vale no tener declaración política alguna que tener una declaración insustancial. Mejor es admitir abiertamente que los gobiernos no lograron llegar a un acuerdo político que simular que todo está bien. Esa parece ser la posición del presidente de la Asamblea General de la ONU, Razali Ismail, quien presidió la Sesión Especial. "Creo que el resultado general es bastante sobrio", declaró en una conferencia de prensa, después de anunciar que no habría declaración política. "Cuando las expectativas que tenemos como diplomáticos se ubican en un contexto de ausencia de voluntad política, entonces estamos frente a un problema". Según Razali, la falta de una declaración política deja de manifiesto lo difícil que fue formularla cuando en el transcurso de cinco años no hubo avances suficientes en algunos de los temas claves. "Llamemos las cosas por su nombre", dijo Razali. "A cinco años (de Río), es obvio que no se ha hecho lo suficiente; entonces, en ese contexto, la falta de una declaración política refleja precisamente eso". No obstante, agregó, los temas que debían haber estado en la declaración política aparecerán en el documento de la Sesión, "Programa para la posterior aplicación del Programa 21", donde hubo "algunos resultados satisfactorios" que deberían haberse tenido en cuenta.

"Esta Sesión Especial debería haber transcurrido como un intento muy honesto de evaluar cuánto se ha avanzado desde la Cumbre de la Tierra de Río", dijo Razali. "En general no se intentó tapar nada o aparentar lo que no había, y eso me alegra".

Razali señaló varios aspectos buenos presentes en el documento de la Sesión. En materia de bosques se promovió un acuerdo internacional, si bien sin un plazo concreto. "En materia de finanzas, lo que se ha hablado parece indicar un avance en la situación general de disminución de la ayuda oficial para el desarrollo, en la medida que se acepta reconocer esa disminución y adoptar medidas para revertirla. Los países desarrollados retomaron el compromiso de alcanzar la meta del 0,7 por ciento del PNB". "Fuimos muy claros en que no es aceptable la idea de reemplazar la ayuda oficial para el desarrollo con inversiones extranjeras o cualquier otra cosa que venga del sector privado". En lugar de una declaración política habrá una "Declaración de Compromiso" como preámbulo del documento del Programa, que reafirma los compromisos de Río e intenta reavivar la voluntad política para cumplirlos.

La participación de la sociedad civil

Razali agregó que un rasgo importante fue la participación del sector no gubernamental en el plenario de la Asamblea General. "Esto constituye un hito. Estoy particularmente feliz de ver organizaciones de jóvenes, de agricultores y de mujeres, así como pueblos indígenas en la sesión especial, presentando sus argumentos conjuntamente con los gobiernos".

Cuando los periodistas insistieron en las causas que impidieron llegar a una declaración política, Razali contestó que cuando se intentó encapsular todo en un documento más corto, no fue posible zanjar la brecha entre lo que se prometió en Río y lo que no se hizo. En cuanto al futuro, opinó: "Esto es una especie de llamada de atención para la ONU. Primero, debemos reconocer que la falla de la cooperación internacional radica en que los gobiernos no mantienen sus compromisos, no sólo en cuanto a los recursos sino en hacer cosas de largo aliento. Vimos que lo que con mucho entusiasmo prometimos hacer cinco años atrás no lo hicimos, lo cual complicó las relaciones internacionales. La ONU debe sacar una lección de todo esto".

Por otro lado, Razali expresó que en este momento la ONU se encarga de los aspectos más secundarios de la economía: medio ambiente, políticas de desarrollo, deuda, drogas, refugiados. Pero no se le ha dado lugar para tratar los temas económicos sustanciales: comercio, identificación y movilización de los recursos.

Los periodistas preguntaron a Razali si estaba proponiendo ampliar el mandato de la ONU para incluir el comercio y temas afines, y cuál era la razón en la medida que ya había instituciones como el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio (OMC) que se encargaban de esos temas, a lo que respondió: "Esta es la suerte lamentable de esta época, en que tenemos una ONU que funciona sólo dentro de ciertos confines, mientras que otras instituciones tienen un ámbito de influencia más amplio y tratan temas decisivos para los países en desarrollo".

En otra conferencia de prensa, el 19 de junio, el presidente de la Asamblea General había comentado que la OMC es un producto de la Ronda Uruguay y la globalización. "Pero la OMC no es democrática", afirmó. "Es en gran medida una institución que tiene que ver con las fuerzas del mercado y la liberalización del comercio, tal como la impulsan los grandes países comerciales. Esto no es malo necesariamente, pero tal como están las cosas ahora, hay una cantidad de problemas que no se están encarando adecuadamente. Me hubiera inclinado a pensar que la ONU, siendo más democrática y universal, sería el organismo capaz de supervisar las actividades de la OMC, pero me parece, cada vez más, que la OMC quiere cortar todo lazo con la ONU, lo cual creo que resultaría negativo".

Volviendo a la conferencia de prensa posterior a la culminación de la Sesión Especial, un periodista le pidió a Razali que aclarara su declaración de que los gobiernos no pudieron mantener sus compromisos porque habían entrado nuevos actores en danza. ¿Se refería a las empresas? Cuando durante Río+5 invitó a algunos representantes empresariales a almorzar, ¿estaba tratando de persuadirlos a que fueran un poco menos codiciosos y permitieran a los gobiernos mantener sus compromisos relativos a la contaminación y otros temas? Razali contestó: "Subrayé los peligros de todos los aspectos de la globalización, y advertí contra eso. Lo advertí en bien de los pueblos y sociedades marginadas, de los sectores que no están prontos para enfrentar la globalización. Pero debo reconocer que la globalización es algo inevitable. Necesariamente tenemos que convivir con el sector privado, pero dentro de un marco referencial. Ese fue el objetivo del almuerzo, establecer un marco de relación en el cual podamos tratar la influencia del sector privado en la ONU y en las decisiones gubernamentales de la ONU".

Los gobiernos y las ONG

"Los gobiernos deben decidir y los gobiernos deben regular, especialmente con respecto a los factores globalizados. Las decisiones que no se tomaron en esta sesión especial son un reflejo de la incapacidad de los gobiernos de llegar a un consenso. No significa que porque no puedan hacerlo, el sector privado debería venir al rescate. En absoluto. Creo que ambos tienen dos funciones totalmente diferentes", declaró Razali.

Un miembro de una ONG le preguntó si él iba a "sacudir" a los Estados para hacer algo urgente, a lo cual Razali contestó que sabía que no podría hacerlo. No obstante, "es una ocasión ideal para que las ONG actúen desde la base y presionen y agiten por una aplicación más sincera de todos los aspectos de los acuerdos de Río. Creo que la idea de las conferencias, tanto para los gobiernos como para las ONG, ya está superada. No tiene caso hablar entre ustedes. Es tiempo de ir y decir: "No los elegiremos si no hacen esto o lo otro. Ahí es cuando las ONG ponen en juego su poder, y ya es hora de que lo hagan".

Martin Khor es director de la Red del Tercer Mundo.






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